Hace unos días, Warkos (Francisco Moreno), autor de "Últimos suspiros", sugirió a los foreros de Bibliotecas Virtuales que hiciésemos un repaso de nuestra trayectoria literaria para ver en qué punto nos encontrábamos en la actualidad.
Esto fue lo que yo puse (por cierto, la idea de convertirlo en una entrada del blog me la dio la genial Malube).
Presentado por Deusvolt el 11 de noviembre:
Esto fue lo que yo puse (por cierto, la idea de convertirlo en una entrada del blog me la dio la genial Malube).
Presentado por Deusvolt el 11 de noviembre:
Bueno, pues yo llevo escribiendo en serio, poco más de tres años.
Desde entonces he terminado cuatro manuscritos (novelas), una novela corta y algunos relatos. Tocando distintos géneros.
He aprendido muchas cosas por el camino. Me quedo con: 1) existe una cosa que se llama pulir textos (antes no lo sabía,je,je..), 2) publicar cuesta un huevo si no quieres pagar por ello, y, 3) puedes conocer gente genial en foros, blogs y demás recovecos de internet, que, a diferencia del mundo "real", están dispuestos a echarte una mano.
Creo, y lo digo sin pudor, que me han rechazado la mayoría de editoriales y agencias de este país. Ahora bien, esto hay que matizarlo con bastante prudencia: RECHAZO es una palabra que adquiere un significado particular y dramático en el mundo del novel. No creo que se pueda decir que a un escritor lo han rechazado si no han leído lo que ha escrito.
Básicamente, las editoriales y agencias tienen el terreno muy acotado, híper-restringido. Quedan pocos, poquísimos huecos y, claro, apostar por un novel es difícil porque (y esto es una definición de Malube muy acertada) en términos económicos, el novel, es una inversión de riesgo. Y la pasta, en este mundo, es la reina de las leyes universales.
Por tanto, amigos y amigas, no me doy por rechazado, me doy por IGNORADO. Ese sería un término más certero, ¿no os parece? Me quedo con la opinión de los escasos profesionales que sí me han leído y que me han dicho anotaciones muy positivas. Eso sí, todavía no he conseguido publicar.
Desde entonces he terminado cuatro manuscritos (novelas), una novela corta y algunos relatos. Tocando distintos géneros.
He aprendido muchas cosas por el camino. Me quedo con: 1) existe una cosa que se llama pulir textos (antes no lo sabía,je,je..), 2) publicar cuesta un huevo si no quieres pagar por ello, y, 3) puedes conocer gente genial en foros, blogs y demás recovecos de internet, que, a diferencia del mundo "real", están dispuestos a echarte una mano.
Creo, y lo digo sin pudor, que me han rechazado la mayoría de editoriales y agencias de este país. Ahora bien, esto hay que matizarlo con bastante prudencia: RECHAZO es una palabra que adquiere un significado particular y dramático en el mundo del novel. No creo que se pueda decir que a un escritor lo han rechazado si no han leído lo que ha escrito.
Básicamente, las editoriales y agencias tienen el terreno muy acotado, híper-restringido. Quedan pocos, poquísimos huecos y, claro, apostar por un novel es difícil porque (y esto es una definición de Malube muy acertada) en términos económicos, el novel, es una inversión de riesgo. Y la pasta, en este mundo, es la reina de las leyes universales.
Por tanto, amigos y amigas, no me doy por rechazado, me doy por IGNORADO. Ese sería un término más certero, ¿no os parece? Me quedo con la opinión de los escasos profesionales que sí me han leído y que me han dicho anotaciones muy positivas. Eso sí, todavía no he conseguido publicar.
Pero, ¿queréis que os cuente un secreto? Pues mirad, he llegado a una conclusión existencial en la que no había caído hasta ahora. Me refiero, a caer de verdad:
>>Escribir es maravilloso. Y mi preocupación ahora mismo, mi única preocupación de verdad es ser un buen escritor, un auténtico escritor. Perfeccionarme, instruirme, darme coscorrones contra la pared y no tener prisas. Por eso todavía ando corrigiendo mi cuarto manuscrito: leo unas pocas páginas al día, las subrayo (voy por la revisión 5) y escucho consejos de gente que me comenta acerca de él. Hago los cambios que creo convenientes, siendo respetuoso con todo el mundo. Hago lo que me pide una extraña Trinidad formada por: el corazón, las tripas y el cerebro. De ese mejunje salen mis libros, con mucho amor y cariño. Seguro que el mismo que les ponéis vosotros.
Por último, insisto en lo del desapego por publicar. Fijaos en quién os lo dice, ¿eh? Alguien que lo deseaba fervientemente hasta hace dos telediarios. Pero no, creo que ése no es el camino. El camino, el auténtico camino es escribir como Dios manda. Encontrar vuestra voz interior, vuestra alma, vuestro estilo. Yo aún lo busco. Y creo, que, poco a poco, mi estilo o mi ausencia de él, se percibe en mis novelas como las trazas del aceite en el agua. Puede ser, en estos momentos, una sola gota, pero se ve claramente.
Y dicho esto, os pongo una cita que coloqué en mi blog (del que estoy muy orgulloso, dicho sea de paso). Esta cita hace referencia al libro Martín Eden, de Jack London del que hice una reseña y que aconsejo a todo escritor novel. El libro cuenta las peripecias de un escritor en ciernes que lucha contra la maquinaria editorial.
―Pero, Martín; si eso es así, ¿cómo es que hay escritores que han triunfado?
―Llegaron a triunfar…, triunfando. Haciendo tales maravillas, tan gloriosas creaciones, que quemaban con su fuego y reducían a cenizas todo lo que se oponía a su triunfo. Y eso es lo que yo quiero hacer: triunfar.
Por tanto, tened fe como yo la tengo. Si lucháis por ese sueño, si cambiáis el punto de mira y en vez de en soñar con publicar soñáis con escribir mejor, seréis tan grandes, tan fuertes, tan buenos, que nadie podrá pararos.
Un abrazo de un amigo que os quiere.
>>Escribir es maravilloso. Y mi preocupación ahora mismo, mi única preocupación de verdad es ser un buen escritor, un auténtico escritor. Perfeccionarme, instruirme, darme coscorrones contra la pared y no tener prisas. Por eso todavía ando corrigiendo mi cuarto manuscrito: leo unas pocas páginas al día, las subrayo (voy por la revisión 5) y escucho consejos de gente que me comenta acerca de él. Hago los cambios que creo convenientes, siendo respetuoso con todo el mundo. Hago lo que me pide una extraña Trinidad formada por: el corazón, las tripas y el cerebro. De ese mejunje salen mis libros, con mucho amor y cariño. Seguro que el mismo que les ponéis vosotros.
Por último, insisto en lo del desapego por publicar. Fijaos en quién os lo dice, ¿eh? Alguien que lo deseaba fervientemente hasta hace dos telediarios. Pero no, creo que ése no es el camino. El camino, el auténtico camino es escribir como Dios manda. Encontrar vuestra voz interior, vuestra alma, vuestro estilo. Yo aún lo busco. Y creo, que, poco a poco, mi estilo o mi ausencia de él, se percibe en mis novelas como las trazas del aceite en el agua. Puede ser, en estos momentos, una sola gota, pero se ve claramente.
Y dicho esto, os pongo una cita que coloqué en mi blog (del que estoy muy orgulloso, dicho sea de paso). Esta cita hace referencia al libro Martín Eden, de Jack London del que hice una reseña y que aconsejo a todo escritor novel. El libro cuenta las peripecias de un escritor en ciernes que lucha contra la maquinaria editorial.
―Pero, Martín; si eso es así, ¿cómo es que hay escritores que han triunfado?
―Llegaron a triunfar…, triunfando. Haciendo tales maravillas, tan gloriosas creaciones, que quemaban con su fuego y reducían a cenizas todo lo que se oponía a su triunfo. Y eso es lo que yo quiero hacer: triunfar.
Por tanto, tened fe como yo la tengo. Si lucháis por ese sueño, si cambiáis el punto de mira y en vez de en soñar con publicar soñáis con escribir mejor, seréis tan grandes, tan fuertes, tan buenos, que nadie podrá pararos.
Un abrazo de un amigo que os quiere.







