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domingo, 29 de mayo de 2011

Hecatombe editorial

El otro día, una conocida librera de mi ciudad me contaba pesarosa la difícil situación por la que está atravesando el mundo del libro. “Abrir la caja registradora esta mañana, para cobrar un solo libro, ha sido un milagro”. La cosa ha llegado a tal punto que en la librería tienen que devolver libros el mismo día de recepcionarlos (de ese modo no dejan pasar los 60 días en los que se ejecuta la factura por el importe). “Devolvemos los libros que sabemos que nadie va a comprar”…. ¿Y cómo sabes cuáles no va a comprar nadie? No obtuve respuesta. Estaba profundamente decepcionada: “ahora mismo lo notamos incluso en las presentaciones”, “apenas viene público a los actos de los autores superconocidos”. “La gente tiene cosas más importantes en las que gastar el dinero: bienes de primera necesidad, y los libros no lo son… además, en España, están antes las tapas y las cañas”.

Ufff…. ¿hemos tocado fondo?



Lo cierto es que durante este año he estado siguiendo algunas noticias en los periódicos que ya anunciaban esta hecatombe. Os voy a poner 3 ejemplos:
1) Un enlace de noviembre 2011, justo antes de Navidad, donde se anunciaba algo tan malo como histórico: Las devoluciones de obras no vendidas alcanzan cifras "históricas" - Entre las razones: caídas en las ventas de hasta el 34%, la piratería y la ausencia de 'best sellers'
2) Otra noticia, de marzo de este mismo año: Cae en un 28 por ciento el número de libros editados:
"La crisis se ceba con el sector: la producción alcanzó el pasado año los 132,1 millones de ejemplares frente a los 183,9 millones en 2009, pese a que en 2010 se publicó el 2,3% más de títulos"
De este artículo destacaría esto:
Literatura, en primera posición
Por categorías, más de la cuarta parte de los títulos editados (el 29,2%) y casi la mitad de ejemplares impresos (el 42,4%) correspondieron a la categoría de Literatura. La tirada media descendió el 29,7 %, situándose en los 1.734 ejemplares por título, precisa el informe del Instituto Nacional de Estadística. Menos de la mitad de los títulos publicados, el 44,2 %, tuvieron una tirada de entre 1.000 y 1.999 ejemplares y sólo el 3,7% alcanzaron tiradas superiores a los 5.000 ejemplares.

3) Y por último y para no ser sólo negativos, os dejo este enlace, una entrevista a Peter Mayer ( que fue presidente de Penguin y le dio la vuelta a esta editorial clásica de los libros de bolsillo). Lo interesante de este enlace, para mí, es que abre una puerta a la esperanza, porque apunta a la ficción como el tema en alza para el futuro.

¿Qué me pensáis vosotros?
Un abrazo,
Sergio.

domingo, 8 de agosto de 2010

Un blog que empieza


El otro día, posteando en Prosófagos conocí a una compañera que acababa de iniciarse en este mundo de los blogs. Podéis encontrarla virtualmente con el nick de Noachan, aunque su nombre verdadero es Raquel Cruz.
Y a punto de celebrar el primer aniversario de El alma impresa me pareció bonito daros a conocer su blog: "Diario de una novel", un blog que empieza. En su primera entrada (3 de julio de 2010), Raquel se definió como: “Una aficionada a la escritura que está luchando por merecerse la condición de escritora. Es dura la batalla a la que me enfrento con ilusión y por esa misma razón os garantizo que la emoción está servida.”
Muchos de nosotros compartimos con ella esa mezcla de cariño, tesón, quebraderos de cabeza y satisfacciones que nos da la literatura… Sea pues esta entrada un soplo de aire para sus velas recién arriadas. Un pequeño soplo, desde este lugar humilde, pero lleno de cariño.
¡Mucha suerte, Raquel!

domingo, 1 de agosto de 2010

Carta de un escritor novel a Pérez-Reverte

Al igual que muchos de vosotros he leído el artículo de Arturo Pérez Reverte publicado en el XL Semanal, titulado Carta a un joven escritor (I),
En líneas generales me gustó mucho, no obstante hay algunos puntos en los que no estoy de acuerdo. Para explicarlos voy a remitirme al artículo anterior. De hecho, la Carta a un joven escritor empieza así: "Pues sí, joven colega. Chico o chica. Pensaba en ti mientras tecleaba el artículo de la semana pasada."
El artículo al que se refiere es:
CARTAS DE DOBLE FILO.

Y he aquí mi respuesta al mismo:



Carta de un escritor novel a Pérez Reverte:

Estimado coterráneo, soy un escritor novel y aunque sé que no leerá esta carta por falta de tiempo y porque seguramente ni siquiera conocerá este humilde sitio del ciberespacio, me permito el lujo de responderle con la misma esperanza con la que un náufrago tiraría un mensaje en una botella al mar embravecido que rodea su isla desierta.
Vaya por delante que soy admirador suyo, que he leído muchos de sus libros, y que sigo con razonable asiduidad los artículos de Patente de Corso en el XL Semanal. Y no, no se preocupe, que esta carta no terminará como el Rosario de la Aurora, y que, tras ella, volveré a leer sus libros cuando me apetezca porque me gustan sus personajes, me gusta esa melancolía que destilan y esa visión del mundo donde todo está perdido y solo resta vivir tirando para adelante como mejor se pueda. Dicho esto, quisiera comentarle que no creo que usted se encuentre en una atalaya de soberbia, ni que deba convertirse en el salvador de los escritores noveles, y que, por supuesto, sería material y humanamente imposible que pudiera leer todo lo que le envían y no ha solicitado. También vaya por delante que jamás se me ocurriría mandarle uno de mis manuscritos.
Ahora bien, aunque le he dicho que no creo que se encuentre en una atalaya de soberbia, si me gustaría hacerle ver que, quizá, esté viviendo en otro mundo.
Pienso que los despechos de mis colegas noveles a los que alude tan duramente en la carta, son, sencillamente, un rasgo propio de la inmadurez del artista en ciernes, algo parecido al amante joven que cae en las redes del amor por vez primera y lanza fuego por los ojos. Eso no justifica que le insulten, ni que le deseen la peor de las muertes, claro está, pero, señor Reverte, a estas alturas del partido, con tantas cicatrices a cuestas, tantos escenarios de guerra en la chepa… con tanta vida detrás, no debería ponerse así. Yo mismo recuerdo que, hasta hace bien poco, uno de mis manuscritos, recién alumbrados, eran para mí poco menos que un tesoro… cosa santa, vamos. También recuerdo que tomé un berrinche parecido a los que usted alude en el artículo, cuando, al dedicarle uno de mis manuscritos a una amiga, ésta lo tuvo en su casa durante meses sin leerlo. Aquello me causó un estupor del que tardé en recuperarme.
Ahora, me he dado cuenta de que mis escritos no son tan importantes. En ellos he puesto mucho amor, mucho trabajo, horas en vela, esfuerzo, me he dejado un poco de vida, un poco de salud, un poco de juventud… pero no, no son importantes. Creo que el verdadero artista nace de la humildad, y que alcanzar esa humildad es un proceso difícil.
Pero si le decía que usted vive en otro mundo es, sencillamente, porque me gustaría que recordara aquella primera vez en la que siendo mucho más joven terminó una de sus obras, y se pregunte, con la honestidad que le caracteriza, si de verdad no le ayudó nadie, si de verdad nadie le dio un consejo, una indicación, un poco de aliento… ¿Nadie le tendió la mano?
Quizá la cuestión de fondo de su artículo no resida en que los autores noveles se sientan despechados porque usted no los atiende, quizá la cuestión de fondo sea preguntarse por qué tantos de ellos le piden ayuda. Y, ¿sabe lo que es peor de ser un escritor novel en este país ingrato donde vivimos?
Que la mayoría de los noveles son rechazados sin que nadie los haya leído nunca.

Un abrazo.
Sergio G.Ros.

domingo, 25 de julio de 2010

Dice la gente...

El sábado por la mañana mientras conducía, escuché una entrevista muy interesante. El entrevistado era el músico Kiko Veneno, que regresa al panorama musical con su nuevo trabajo “Dice la Gente”, volviendo con una gran discográfica (Warner).
Cuando la presentadora de radio le preguntó por qué había dado el salto a una gran Discográfica después de su conocida relación de amor-odio con las mismas (con sonoras rupturas), Kiko Veneno respondió con una larga parrafada que me resultó bastante familiar y extrapolable al mundo literario.
Explicó que la relación entre las Discográficas y el músico no es una relación de igualdad. El músico, como autor, crea y trabaja en su obra, pero cuando la termina, no tiene medios ni forma de hacerla llegar al Gran Público. Es ahí donde entran las Discográficas que sí tienen los medios. Pero, ojo, la cosa no es tan sencilla porque el músico tiene que esperar sentado a que suene el teléfono, porque son las Discográficas las que eligen y deciden si el producto del músico les interesa. Entonces y solo entonces, ofrecen un contrato que el artista puede o no aceptar. Veneno contó que en alguna ocasión se había sentido maltratado por las Discográficas.
La entrevistadora aprovechó entonces para reflexionar sobre lo frío que sonaba que una empresa que cotizaba en Bolsa (Discográfica) manejara el arte y decidiera lo que era bueno y no para el público, y Kiko Veneno respondió que, desgraciadamente, las cosas estaban así: eran las reglas de este mundo que nos había tocado vivir e hizo otra reflexión que me gustó mucho: comentó que nos han vendido un MUNDO GLOBAL, pero esa misma globalidad es la que está matando al Mundo. No se pueden encontrar soluciones globales para todos, pues muchas veces, los problemas deben ser resueltos a niveles locales.
Lo que me gusta de esa reflexión es precisamente la parte filosófica que encierra y que creo muy acertada: hoy en día la clave para vender es “conectar” con todo tipo de público, y para ello se buscan artistas cuyos trazos puedan encajar en muchos modelos de pensamiento, que pasen de puntillas por problemas, sentimientos y situaciones, y puedan gustar a mucha gente. Pero eso mismo desdibuja la particularidad de cada uno.
Y me quedo con otro apunte, uno que escuché decir una vez a un gran director de cine sobre Almodóvar: que triunfaba en el mundo entero porque era capaz de exportar su propio universo, su propia visión del mundo, de colores y formas, de entender la vida.
Así tomo este último apunte para pensar que, a pesar de todo, hay esperanza.
Buena semana.

jueves, 1 de julio de 2010

Datos del sector editorial español 2009


El otro día me topé con un interesante artículo publicado en El País sobre el estado de nuestro sector editorial.
Me llamaron la atención varios detalles:
  1. Que la ficción ha subido en ventas, desmarcándose del resto del sector, lo que a mi parecer es una buena señal dentro de tanto pesimismo.
  2. Salen muchos títulos nuevos al mercado (más de la mitad del global son novedades, aunque con tiradas menores), lo que también, a priori, puede ser bueno para los que buscamos hacernos un hueco.
  3. Un dato extraño: el libro de bolsillo pierde fuelle frente a la tapa dura. Eso no me cuadra mucho en una época de crisis, y personalmente, a la hora de leer, prefiero el libro de bolsillo: es más cómodo, barato y práctico. Eso sí, la tapa dura viste más y tiene más calidad de impresión.

Bueno, dicho esto, os dejo el artículo completo (clicad aquí) para que le echéis un vistazo si os apetece y así podáis opinar con conocimiento de causa. Buen fin de semana a todos.


La venta de libros sigue bajando.


El sector editorial español facturó en 2009 un 2,4% menos que el año anterior. El libro digital supone el 1,6% de la facturación total
JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS - Madrid - 01/07/2010

"Con la que está cayendo, el sector aguanta". Lo dijo esta mañana Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) durante la presentación del informe sobre el comercio del libro en España en 2009. La que está cayendo, según Ávila, tiene un nombre (crisis) y dos caras: por un lado, la "atonía de los mercados, es decir, el miedo de los consumidores"; por otro, la "política errática" del Gobierno central y de los diversos gobiernos autonómicos respecto a las bibliotecas publicas y, sobre todo, respecto a los libros de texto. He aquí algunas claves del informe, patrocinado por el Ministerio de Cultura y CEDRO .

Menos libros vendidos. Concretamente cuatro millones de libros menos (236 millones de ejemplares en 2009 frente a los 240 de 2008 y los 250 de 2007).

La revolución de los derechos. El sector editorial español facturó en 2009 3.110 millones de euros frente a los 3.185 del año anterior, es decir, un 2,4% menos. Esa facturación, no obstante, alcanza la cifra de 3.250 millones de euros si se le suma la venta de derechos de autor (a otros países, a otras editoriales), con lo que la caída del 2,4% se transformaría en una subida del 0,9%. ¿Qué ha pasado? Ha pasado que el sector sufrió una pequeña revolución en ese capítulo: en 2009 ingresó por ese concepto 139 millones de euros; en 2008 no había ingresado más que 33 millones. El único "problema" es que sectores todavía clave en el sector editorial como los libreros y distribuidores no intervienen en el floreciente comercio de los derechos.

Más títulos, menos ejemplares. Los que piensan que en España se edita demasiado tienen un motivo más para pensarlo. En 2009 se publicaron 76.200 títulos, de los que el 55% fueron novedades. El año anterior la cifra fue de 73.000 títulos. Eso sí, el miedo a las devoluciones hizo que los editores fueron algo más cautos en cuanto a las tiradas: la media se redujo a 4.300 ejemplares por título frente a los 5.000 de 2008. Así, el número total de ejemplares bajó alrededor de un 10%. Las editoriales siguen sacando novedades en busca de un título de éxito pero el riesgo en menor cuando éste no llega.

A comprar al hipermercado. Las librerías y las cadenas de librerías siguen siendo el punto de compra de libros preferidos por los lectores españoles (bajan levísimamente en cuanto a la facturación), pero la gran revolución se ha producido en los hipermercados, que suben un 10%. Por otro lado, canales como la venta de las editoriales por Internet (las librerías quedan aparte) y la venta por correo, por teléfono o a crédito (es decir, el reino de las enciclopedias) se desploman. Su caía se mueve entre el 20 y el 48 %.

La ficción sube. Suben la literatura infantil y juvenil (un 4,5%) y la narrativa (un 3,2%). Los problemas para el sector editorial no deberían, pues, venir ni de los lectores del futuro ni de los presentes amantes de la ficción.

El libro de texto baja. El libro de texto no universitario, que supone el 27% del mercado interior, baja un 6% en su facturación. Según la FGEE, debido a una política más dirigida por la economía que por la pedagogía: frente al "razonable" cheque libro de algunas comunidades autónoma, el "poco pedagógico" sistema de préstamo y reutilización de otras. Para 2010, Antonio María Ávila anunció una "grave crisis" en el libro de texto.

El otro subsector son "problemas notables" según la FGEE es el de los libros científico-técnicos (caen un 2%) y, sobre todo, el de ciencias sociales y humanidades (cae un 10%). ¿El motivo? Dos según Ávila: "La alergia de la universidad española al libro" y la "piratería digital ejercida por los profesores" a través de las webs de las propias facultades.

Casos aparte son el cómic, que baja un 19%, y la poesía y el teatro, que se desploman: caen un 38%. Malos tiempos para la lírica.

A la crisis no le gusta el bolsillo. Muchos pensaron al anunciarse la desaceleración-recesión-crisis económica que el libro de bolsillo (7 euros de precio medio, la mitad aproximadamente que su hermano mayor) sería un buen refugio para los lectores. No ha sido así. En 2009 se vendió un 10% que el año anterior.

El tran-tran del libro electrónico. El libro digital, que aparece por primera vez en el informa anual de la FGEE, facturó en 2009 51 millones de euros, es decir, el 1,6% del total. En ese mismo año se comercializaron en formato digital 10.500 títulos. Es muy posible que todos esos datos sean ya prehistoria: sólo la plataforma Libranda tiene previsto comercializar ese mismo número de títulos a finales de 2010.

¿Un 4% para 2010? Con todas las prevenciones pero con la tendencia que se vio en Sant Jordi y en las distintas ferias del libro y ante la evidencia de que vivimos en el segundo año completo de crisis, Antonio María Ávila aventuró una cifra para la caída del sector editorial español durante este año: 4%. La respuesta, en 365 días.

lunes, 29 de marzo de 2010

Maribel Romero: nuestra Ganadora.


Creo que éramos muchos los que estaban con el alma en vilo por ver si el milagro podía realizarse: nuestra amiga, la escritora Maribel Romero, se había metido en la final del premio Azorín de novela, 2010. Nada más ni nada menos.
Para los que no estén enterados de cómo se desarrollaron finalmente los acontecimientos, les remito a la excelente entrada publicada por ella misma en su blog, escrita con un temple y un estilo que ya quisieran muchos:

Le he estado dando vueltas a la forma de enfocar esta noticia. Asiduo lector como soy de Pérez-Reverte en el XLSemanal, quizá esté impregnado por esa lucidez con la que mi paisano cartagenero describe tan bien lo pérfida y barriobajera que puede llegar a ser esta España nuestra.
Por tanto, habría muchas cosas que podrían decirse de esa final “in extremis”, en un premio de prestigio (con sesenta y ocho mil euros de por medio), donde una desconocida se mide a una escritora consagrada. A estas alturas de la vida, y con lo que uno ha visto, leído y escuchado, me van a permitir que me crea que eso del pseudónimo, en un premio de este calado, es tan buen disfraz como las gafas de Clark Kent.
No voy a decir nada que no se sepa, ni a insistir mucho en el asunto, por cuanto creo que podría hacerle un flaco favor a Maribel, pero bastan sólo dos apuntes para tomar conciencia de cómo era imposible otro final diferente:
Primero, la ganadora, doña Begoña Aranguren, es una escritora que está en la cartera de la Editorial Planeta (coorganizadora del evento, junto con la Diputación Provincial de Alicante).
Segundo, y para más enjundia de lo poco que se cuidan las maneras en este país, nada más desvelarse el nombre de la triunfadora, se anunció que su novela estaría disponible en las librerías españolas el 13 de abril, con otro nombre distinto: “El amor del rey”.
Los que estén familiarizados un poco con el sector editorial, saben que no es posible coger un manuscrito y tenerlo en la calle en tres semanas, con la Semana Santa de por medio, a no ser que ya se tuvieran preparadas las galeradas antes.

Dicho esto, sólo me queda comentar lo grande que eres, Maribel.
Que tu obra, El peso de las horas, tiene que ser una verdadera delicia para haber hecho “titubear” a ese jurado.
Y, no puedo cerrar esta entrada sin decirle al mundo que me joroba, y mucho, que no te llevaran a esa sala de prensa, que no tuvieran un gesto amistoso contigo, que no te mimaran, que no te fotografiaran, y que la ganadora y la editorial no se dignaran a mencionarte.
Pero quiero creer que todavía están a tiempo de hacerlo, y que pronto, muy pronto, tendrás muchas ofertas para publicar como te mereces, para que nosotros, los que te admiran, podamos leerte en rústica. Qué menos.
Un abrazo.
Sergio G.Ros
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Maribel Romero Soler

Escritora nacida en Elche (Alicante). Licenciada en Derecho, experta en Derecho de Autor y Propiedad Intelectual, Diplomada en Redacción y Estilo, en Novela Negra y en Formación de Lectores. Es miembro del jurado del certamen internacional de relato breve “La lectora impaciente”. Ha obtenido diversos reconocimientos en concursos literarios y tiene obras publicadas en más de veinte antologías. Es autora del libro divulgativo “Doscientas cuestiones de derecho que todo el mundo quiere saber” (Quiasmo editorial, Madrid, 2009), y coautora del libro de relatos EL PINTALABIOS (Visión Libros, Madrid, 2009).
Actualidad:
Maribel ha quedado finalista de El premio Azorín de novela 2010, en segunda posición, con su novela “El peso de las horas”.

También está en plena campaña de promoción de El PINTALABIOS, y en breve, participará en unas jornadas de lectura para invidentes, invitadas por la ONCE.
Este año la editorial EDITAMER publicará su primera novela infantil titulada “UN MISTERIO TRAS LAS PUERTAS “, que posiblemente verá la luz para la primavera o verano.
Se encuentra escribiendo una novela juvenil, y cuando finalice el plazo de los certámenes LA LECTORA IMPACIENTE comenzará su labor de lectura y selección de obras como jurado en la modalidad de relato breve.
Su blog, donde podréis aprender los entresijos de concursos y obtendréis jugosos consejos literarios, además de conocer relatos de la propia autora:
http://ocurrienfebrero.blogspot.com/

viernes, 12 de marzo de 2010

Popurrí de noticias

Como os decía en la anterior entrada, he empezado a colaborar con una página de reseñas bastante conocida: se trata de Llegir en cas d'incendi. Fue el amigo Xavier Borrell el que me lo propuso y de momento estoy contento porque es una experiencia nueva en la medida en que escribir reseñas para otros me produce una sensación cuando menos extraña. Si queréis echarle un vistazo a mi primera colaboración os dejo el enlace: reseña de Cadáveres, de Norbert Horst.
En otro orden de cosas, la semana pasada recibí una agradable sorpresa: Daniel de Cordova tuvo la amabilidad de regalarme un ejemplar dedicado de su obra “La estrella de David”, una novela corta centrada en la fuerza de la amistad en medio de la barbarie nazi. ¡Gracias, Daniel! La edición es una pequeña maravilla.
Por si os interesa, el siguiente libro que vamos a comentar en la tertulia “El escarabajo palabrero” (para abril) será “El gran Gatsby” de Francis Scott Fitzgerald. Creo que mi objetivo para este año de leer a grandes de la literatura está yendo por buen camino. Lo que me deja perplejo es comprobar la escasa calidad literaria en algunas novelas actuales y que, para colmo, consiguen increíbles cifras de ventas o han sido ampliamente premiadas. Por otro lado, pienso que el alternar en mis lecturas a grandes escritores (estoy leyendo también otros libros aparte de los de la tertulia y los de las reseñas) me está volviendo más riguroso y espero que sea bueno para mi formación literaria.
Lo que sí es cierto es que me he topado con un escollo: acuciado como estoy por la falta de tiempo, no puedo escribir. Sin embargo, me he marcado la meta de empezar con mi nueva novela a principios de julio, cuando termine de coordinar la tertulia literaria. Sé que para aprender a escribir es necesario escribir, pero de momento sólo puedo dedicarme a las reseñas y a relatos breves con los que saciar la “sed”. Para alguien que no vive de la literatura hay otras prioridades, la primera, claro está, la familia.
¡Ah!, ¡antes de que se me olvide! Lo que quería deciros en la entrada: realmente me estoy dando cuenta de que es crucial plantearse qué tipo de escritor se quiere ser. Cada vez estoy más decidido a ser un buen escritor. Uno puede plantearse publicar a toda costa, hacer “literatura comercial”, lo cual es muy respetable. Pero definitivamente esa no va a ser mi actitud. Ya os dije que soy una persona bastante terca, y quizá eso me cueste que no consiga publicar, por lo menos a corto plazo (sé que puede sonar presuntuoso o contradictorio). Lo cierto, es que mi nuevo manuscrito empieza a cobrarse los primeros rechazos, no en la fase de lectura, si no en la de propuesta. Hay poquísimos interesados, pero sobre todo lo que abunda es el silencio y la indiferencia. En España, por desgracia, hay muy pocas agencias literarias, y además en mi caso (y en el de muchos), si no me leen, es casi imposible publicar por esa vía.
Cambiando de tercio, quisiera señalar otras noticias (que me han llamado la atención).
Una es de Marta Querol, nuestra querida Malube, que ha conseguido que reediten su excelente novela “El final del Ave Fénix” en la editorial Aladena. Os invito a visitar su página web recientemente estrenada.
Otra, es la de un joven escritor del que ya os hablé hace tiempo, Juan Jesús Hernández, autor de la novela fantástica “La ira del Dios oscuro”, cuya segunda obra ha sido también escogida por la editorial Eldalie para ser publicada. Poco a poco va labrándose un gran camino. Os dejo un enlace donde podéis ver su puesta de largo ante el público.

Y por último, la noticia de Blas Malo Poyatos, compañero y amigo de aventuras literarias con el que compartimos (al igual que con Marta y Juan Jesús) un rinconcito forero en Bibliotecas Virtuales, creado por Montse de Paz, que hicimos nuestro, y cuya novela “El esclavo de la AL-HAMRA” será publicada en breve por una gran editorial (cuya identidad de momento no ha desvelado el muy jodío). A Blas ya lo seguís muchos de vosotros en su excelente blog.
Bueno, hay más noticias, pero también habrá nuevas entradas, no quiero cansaros.
¡Saludos, amigos!

sábado, 6 de marzo de 2010

Desgracia, de J.M.Coetzee

Recién he vuelto de la tertulia literaria "El escarabajo Palabrero", y debo deciros que ha sido una experiencia muy grata, aunque tengo que trabajar eso de hablar en público, pero todo a su tiempo. La gente ha estado maravillosa, no hemos parado de hablar y me he sentido muy arropado. ¡Gracias a todos! Os dejo una foto, y a continuación la reseña que preparé sobre el libro que tocaba comentar: Desgracia, del premio nobel J.M. Coetzee.
Abrazos para todos.
P.D. La foto es por cortesía de la nueva y primera secretaria (je,je..) de El escarabajo: María N. Arteaga (la chica morena, vestida de negro, en la esquina izquierda de la foto):

RESEÑA DE DESGRACIA, de J.M. Coetzee
Por Sergio G.Ros

Desgracia de Coetzee es un libro inmenso. Fácil de leer, pero nada sencillo de interpretar, si es que existe la posibilidad de interpretar un libro.
La novela es un descenso a los infiernos: asoma al lector hacia un precipicio sin fin, sin fondo. Durante la narración acompañamos al profesor David Laurie en su caída en desgracia, su vergüenza, su deshonra. Un juego de acepciones en español a partir de la palabra inglesa Disgrace, que aparecen en el texto en distintas ocasiones:
“Te culpo a ti y la culpo a ella. Todo esto es una desgracia de principio a fin. Una desgracia y una vulgaridad.”, “Supongo que he caído en desgracia.”, “Demasiada vergüenza, se dirán el uno al otro: demasiada vergüenza para contarlo”, “El perro no se deja engatusar, es debido a su presencia: de él emana un olor erróneo (Saben qué está pensando cada uno, lo huelen), el olor de la vergüenza”, “Estoy siendo castigado por lo que sucedió entre su hija y yo. Estoy sumido en una desgracia de la que no será nada fácil que salga por mis propios medios”.

“Desgracia” es una novela dura. La declaración de intenciones de Coetzee comienza desde el primer párrafo: usa el tiempo presente, una apuesta arriesgada, sin duda, pues como lectores estamos acostumbrados al uso del pasado. El pasado es un tiempo más lírico, más hermoso para escribir. El presente en comparación parece seco, gris, frío, escurridizo: incomoda al lector. Coetzee lo utiliza con maestría, en tercera persona, alternando un narrador que entra y sale de la historia, que se distancia del profesor Laurie y que a veces se confunde con él. Jugando tal vez con el mismo concepto de Flaubert en Madame Bovary, obra que, por cierto, se menciona a menudo en la novela, y con la que podemos establecer ciertas conexiones. Así podríamos decir que Coetzee utiliza el estilo indirecto, fusionando la voz del narrador omnisciente con la de propio protagonista, de modo que el lector no sabe dónde empieza uno y acaba el otro:
Ejemplos de fusión:
Está bastante colado por ella. No es algo nuevo: prácticamente no deja pasar un trimestre sin enamorarse en mayor o menor medida de alguna de sus alumnas.
En fin, en eso no hay nada digno de mención. ¿Cuándo fue la última vez que murió una oveja por causa de la vejez?
Ejemplos donde asoma el narrador:
Lucy tiene un punto irritable, de un tiempo a esta parte, para el cual no encuentra él justificación alguna.
Lo más sensato sería callarse la boca, pero él no lo hace.

Además del uso del presente, Coetzee lanza un guante a la nueva narrativa. Su novela rompe dos reglas básicas de la escritura: nada más comenzar realiza descripciones detalladas de personajes y utiliza frases afirmativas, prácticamente sentencias que convierten al narrador en un dios que todo lo sabe.
Soraya es alta y esbelta; tiene el cabello largo y negro, los ojos oscuros, líquidos…
Ese es su temperamento. Su temperamento ya no va a cambiar: es demasiado viejo. Su temperamento ya está cuajado, es inamovible.

Otra conexión con Madame Bovary: el personaje principal de Coetzee, Laurie, no despierta nuestras simpatías: es soberbio, terco, obstinado, se presenta gris y anodino, un erudito viejo que vive una vida fría, y, que, sin embargo, recibe sacudidas de deseo incontrolable y cede a ellas. El deseo como perdición.
Y, entonces, ¿con estas armas cómo es posible que Coetzee consiga una obra extraordinaria?
En primer lugar, por sus reflexiones existenciales, tan profundas y reales como las que nos asaltan a todos los seres humanos en las situaciones más inverosímiles. Esa clase de pensamientos que aparecen en nuestra mente como estrellas fugaces y que pocas personas, muy pocas, pueden retener, y menos aún, expresar de viva voz. Coetzee se convierte en un recolector de pensamientos, esos que entroncan directamente con las cuestiones más profundas, que más nos atormentan, que sacuden nuestra alma y duelen.
Se siente viejo, irritado. Ella se conduce de mala manera, está saliéndose con la suya, es demasiado; está aprendiendo a explotarlo, y probablemente aún lo explotará mucho más. Pero si ella se ha salido con la suya, él se ha salido con mucho más; si ella se conduce de mala manera, él se ha portado mucho peor. Mientras estén juntos, si es que lo están, él es quien lleva la voz cantante, ella es quien lo sigue. Más vale que no se olvide de eso.
Otro de sus aciertos es ser capaz de extraer ese tipo de reflexiones a partir de hechos físicos, de movimientos, de gestos de los personajes. Como ocurre en nuestra propia realidad:
…Si no percibe un en ella un apetito sexual pleno es solamente porque todavía es joven. Hay un momento que sobresale en el recuerdo, el momento en que ella lo engancha con la pierna por detrás de las nalgas para atraerlo más cerca de sí: cuando el tendón interno de su muslo se tensa contra él, siente el ímpetu del deseo y el alborozo. Quién sabe, piensa: tal vez a pesar de todo haya un futuro.
Además, Coetzee es muy hábil usando los “tempos” de la novela: acorta la longitud de los párrafos e imprime velocidad en secuencias vitales, usa con gran fluidez los diálogos para describirnos (por sus acciones, por sus pensamientos) a los demás personajes, y otros ardides como por ejemplo el uso de los dos puntos (:) que unen oraciones entre sí y permiten llegar a conclusiones causa-efecto.
Ciudad del Cabo: una ciudad pródiga en belleza, en bellezas.
El vino, la música: un ritual al que suelen jugar los hombres y las mujeres, unos con otros.

África aparece como un personaje propio, omnipresente en la historia, y, los estertores del Aparheid son el catalizador de la misma. En cierta forma Desgracia se comporta como un proceso de ósmosis, donde los personajes pasan de un punto a otro, dejando cosas por el camino, cualidades, esperanzas, sueños. Nada es lo mismo cuando llegan al otro lado, es ahí donde los protagonistas se muestran como seres intermedios, imperfectos y ambivalentes que no muestran sus cartas ni desvelan del todo sus secretos. Todo está dicho a media voz, se sobreentiende o, simplemente, no se dice.
Y, Laurie, el viejo Laurie contempla lo que lo rodea como un dinosaurio del pasado que no puede o no sabe adaptarse a los cambios porque no los comprende, no los comparte.
La clave quizá de todo esté en dos párrafos del libro:
Vuelve a entrar en Ciudad del Cabo por la N2. Ha estado fuera algo menos de tres meses, aunque en este lapso los asentamientos de los chabolistas han tenido tiempo suficiente para saltar al otro lado de la autopista y extenderse hacia el este del aeropuerto. El flujo de los vehículos debe ralentizarse mientras un niño con un palo arrea a una vaca extraviada para alejarla de la calzada. Es inexorable, piensa: el campo va llegando a las puertas de la ciudad. Pronto habrá ganado paciendo otra vez por el parque de Rondebosch; pronto la historia habrá trazado un círculo completo.
Si los viejos montan a las jóvenes, ¿cuál es el futuro de la especie?....Suspira. Los jóvenes abrazados, inconscientes, atentos sólo a la música sensual. No es este un país para viejos.

Creo que esa es la lección que nos deja Desgracia de Coetzee: “los viejos tiempos” son sólo un recuerdo del pasado, la naturaleza sigue su curso de forma lenta e imparable, sin que nada ni nadie pueda detenerla.
Los seres humanos, inamovibles de pensamiento y acción, sólo pueden sobrevivir si aceptan esa realidad, si se mezclan con lo nuevo. Pero ese proceso tiene un alto precio: es sumamente doloroso, indignante porque socaba la dignidad y crea deshonra, vergüenza. No es, ni de lejos, una catarsis de luz y alegría al estilo occidental. Y los viejos, los que no pueden adaptarse a esa nueva realidad, tan sólo podrán aspirar a tener una muerte digna: a que alguien les administre una inyección letal mientras se los acaricia y se los calma, para después, encerrarlos en una bolsa de plástico y quemarlos en un horno industrial. Asegurándose de que estén bien muertos.

sábado, 27 de febrero de 2010

El Escarabajo Palabrero


Hola amigos,
Quería pediros disculpas si habéis notado que últimamente mi presencia en el ciberespacio no es la habitual, pero circunstancias familiares me tienen ocupado en las últimas semanas y también me tendrán en las futuras. No obstante, mi rinconcito sigue a vuestra disposición. También trataré de participar en vuestros blogs aunque tal vez no con la frecuencia que yo quisiera.
Por otro lado, mi actividad literaria está abierta en muchos frentes, que os resumo a continuación:
Antonio Lois, un gran amante de la literatura, me ha pedido que me haga cargo hasta verano de “El escarabajo palabrero”: la tertulia literaria que él mismo instauró, con gran esfuerzo, allá por el año 2004/2005. Se trata pues de una tertulia con mucha solera, y no puedo ocultar que me llena de orgullo que Antonio haya pensado en mí para dirigirla, y a la vez, me preocupa no estar a la altura de su gran profesionalidad. Trataré de hacerlo lo mejor posible.
Por si estáis interesados, la siguiente reunión se celebrará el sábado que viene, 6 de marzo, a las 18:00 horas, en la primera planta de la librería Escarabajal (C/ Mayor, 26)
No podría dejar de mencionar que esta tertulia es posible gracias al apoyo de Ana Escarabajal y que el marco donde se celebra no podría ser mejor: la librería de su familia, fundada en 1888, y premiada con el VII Premio Librero Cultural, por su tarea continua de dinamización cultural y de difusión del libro y de la lectura durante el año 2005.
Por El escarabajo Palabrero ha pasado una pléyade de escritores de primera fila durante estos cinco años. Para que os hagáis una idea: Gloria Méndez (“Atrapado por la realidad”, “Los ladrones de la noche y otros relatos”, “Crónica de una decepción” y “Arturo y los espejos”), Gonzalo Giner (“La cuarta alianza”, “El secreto de la logia” y “El sanador de caballos”), Ignacio Borgoñós (“Tríptico toledano. La trilogía de Toledo”, “Hotel Mandarache”, “Ánimos sombríos” y “Recitando a Petrarca”), Jerónimo Tristante (“Amanece en verde”, "Crónica de Jufré", "El rojo en el azul", “El misterio de la casa Aranda”, "El caso de la viuda negra", "El tesoro de los nazárenos" y “1969”), Miguel Angel Casaú (“De dioses, hombres y demonios” y “Felicity”), Antonio Llorente (“Paradigma”, “Oniris Causa”, “Monólogo...y doce compañías” y “El Apocalipsis”), Ezequiel Perez Plasencia (“El teléfono y otros cuentos” y “El orden del día”), Erna Perez de Puig (“Desde mi ventana. Confidencias con Isaac Peral”, “Isaac Peral. Su obra y su tiempo”, “Para que no lo borre el viento”, “El palacio de Casa Tilly”, “Páginas de nuestra historia” y “Cuando la edad no cuenta”), Paco López Mengual (“La memoria del barro” y “El mapa de un crimen”), Patrick Ericson (“Baile de dríadas”, “La escala masónica”, “Génesis”, “De profundis”, “El ocaso de las siete colinas” y “Objetivo: Adolf Hitler”).
Así que ya sabéis: estáis invitados. El libro que comentaremos será “Desgracia”, del premio nobel J.M. Coetzee, aunque la tertulia queda abierta a cualquier inquietud literaria, y por ende, existencial.

Y siguiendo con mi actualidad literaria: además de la tertulia, voy a colaborar con una conocida página de reseñas comentando libros. Dado que estoy leyendo el primero, y todavía no he hecho mi aparición en la misma, prefiero no decir su nombre (no vaya a ser que no les guste cómo lo hago, je,je..).
Y por otro lado, voy a colaborar con algunas revistas literarias (no sé de dónde voy a sacar el tiempo).
¿Y escribir?
Umm… Creo que voy a ser fiel a lo que os dije: quiero mejorar como escritor. Así que utilizando una imagen propia del fútbol: ahora mismo me he detenido en el campo de juego, como un buen centrocampista, y he levantado la mirada para pensar qué hacer. Mi intuición me dice que lo que me comentó una buena amiga (Esther de Prosófagos) es acertado: “puedes plantearte tu carrera literaria como una carrera universitaria”.
Qué queréis que os diga, amigos: tengo muchísimo que aprender.

Ah, y casi lo olvido: mi amiga Julia Siles, conocida por muchos de vosotros por su pseudónimo: Elizabeth Baker, ha tenido la amabilidad de entrevistarme, y yo, ni corto ni perezoso, me he explayado a gusto porque me sentía a las mil maravillas con sus estupendas preguntas. Os dejo el enlace por si queréis saber un poco más de este novel, y ya de paso le echáis un vistazo a su excelente blog:
http://juyjo.blogspot.com/

¡Gracias, Elizabeth!

lunes, 8 de febrero de 2010

En construcción


ÚLTIMO AVISO: Mañana viernes a las 17:00 p.m. (hora de España), se cierra el plazo de admisión de biografías (como comprenderéis necesito unas horas para terminar de montarlo todo y poder sacarlo el sábado).
Agradezco vuestra colaboración.


Hola, amigos.
Como sabéis estoy preparando una nueva entrada con noticias "vuestras". Quiero que sea una entrada especial y me lo estoy currando, que conste. Muchos de vosotros y vosotras habréis recibido mensajes míos, bien a través de emails o Facebook, pero dada mi memoria de pez, os rogaría que aquellos que no los hubieran recibido, perdonéis mi olvido, y os pongáis en en contacto con un servidor..
Para ello dejaré mi email en abierto y sólo durante esta semana, pues quiero publicar la entrada para el sábado que viene como máximo: este es mi email.

¿Y de qué va esta entrada? Pues va a constar de una pequeña biografía literaria vuestra, enlaces de internet y lo que estás haciendo en la actualidad (proyectos, manuscritos, concursos, relatos). Bueno, en realidad, quiero rendir tributo a la pasión que todos tenemos en común: la literatura.

No sólo de escritores (aunque lo son de momento), también críticos literarios o aquellos que estéis metidos en talleres, o seáis lectores profesionales, o jurados, (estoy pensando en ti Oriafontan, si te interesa, por ejemplo).

Digamos que estoy haciendo una compilación de escritores noveles y no tan noveles, a lo que voy a llamar LA GENERACIÓN DEL XXI.

¿Os apuntáis?

jueves, 4 de febrero de 2010

Literary agents

Hola, amigos.

Francisco Gijón ha tenido la amabilidad de facilitarme un par de enlaces bastante atrayentes relacionados con el mundo editorial, y como El alma impresa es un rinconcito de la blogosfera pensado para que os sintáis como en vuestra casa, os los pongo a continuación para que quien esté interesado puede hacer disfrute de los mismos.

Os copio los comentarios de Francisco:
1) En la siguiente web de Estados Unidos te dan un listado de todos los agentes (también los que aceptan manuscritos en español) y muchísima información sobre cómo debe ser la carta a la editorial o al agente para captar su atención y cómo hacer tu perfil biográfico.

2) Esta web, donde aparece un largo listado de agentes literarios, sobre todo de UK, pero también en otros países.


Como podréis ver, ambos enlaces están centrados en el extranjero. Lo de buscar "las lentejas editoriales" fuera de España ya nos ronda a más de uno por la cabeza. Yo, personalmente, aún no me he atrevido a dar el paso porque se me plantean dos cuestiones que me echan para atrás: a) mi escaso dominio del inglés, y b)que tendría que tener una traducción de uno de mis manuscritos (claro está una traducción como Dios manda, que vale su dinerito, dinerito del que no dispongo).

Lo cierto es que las expectativas de publicar fuera se antojan mucho mejores que las de aquí. Primero, hay muchísimos agentes literarios (sólo en New York hay más que en toda España), Segundo: por lo general, los profesionales parecen tratar mejor al autor que aquí ( te ponen un secretario/a a tu disposición, y a la de otros autores, que gestiona tu correspondencia y te promueve, por ejemplo), nota: este punto habría que matizarlo, pues sé por otros amigos que sus agentes españoles los tratan muy bien, y Tercero: hay muchos autores famosos que, en España, apenas pueden vivir con lo que sacan de sus regalías, mientras que autores de segunda fila, en EE.UU. pueden vivir holgadamente, ¿por qué? Pues porque las tiradas de libros en el mundo anglosajón superan con creces a las nuestras. Hablamos de tiradas mínimas con cuatro ceros.

En resumen, que el amigo Francisco Gijón nos ha puesto los dientes largos.

Aunque bueno, yo sigo aquí, en Hispania, con mis líos y jaleos: novelas a medio leer, historias a medio contar y una carrera literaria que no depega.... ¿Se puede pedir algo más?

P.D. De todas formas, gracias Fran por la información.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Panorama literario


Una gran escritora, hace escasos días (¿o fueron horas?), me dio un buen consejo acerca de la mentalidad positiva.
Sea porque es una persona a la que admiro y considero una amiga, o por mis propias circunstancias actuales, trato de poner en práctica ese consejo, y me encuentro en un período de relativa calma literaria. Desconozco si los avatares del destino me llevarán a que se desencadene la tormenta tras la calma, pero lo cierto es que, ahora mismo, contemplo mi futuro literario desde una óptica distinta y distante. Corrijo, escribo, leo, comento. No estoy para nada preocupado por las contestaciones de editoriales y agencias. En definitiva, de algún modo, me he dado cuenta (pero de verdad) que "tengo que ir a lo mío". Como una hormiguita que trabaja sin prisa, pero sin pausa.

Quería deciros estas palabras antes de lo que expongo a continuación: la respuesta de una joven editorial que me ha contestado al cabo de unos cuantos meses. Ofrece una visión deplorable de la situación editorial y, me apetecía compartirla con vosotros a ver qué opináis. Pero, sin deprimirse, ¿vale?
Porque me parece que el Dan Brown va a poder comprarse unas cuantas castañas asadas estas Navidades sin problemas.
Un saludo.

>>Cuando …creamos la editorial…., teníamos un proyecto en mente que desgraciadamente en estos momentos no podemos llevar a cabo…
…Como le indico, una cosa son las ideas y otra bien distinta la realidad. En nuestro caso el choque con la realidad ha sido verdaderamente decepcionante: Escasos puntos de venta, porcentaje de devoluciones altísimo, poca o nula rotación del fondo, elevados margen para los distribuidores y las grandes superficies, elevadísima presión en los puntos de venta de los grandes grupos editoriales, espectaculares caídas de las ventas y del número de visitantes en librerías, poquísima profundidad de los fondos en las librerías, escasa visibilidad de títulos de poca rotación, etc.

Ante este panorama y antes de rechazar todos los libros que nos habían ofrecido, decidimos apostar por un nuevo formato, el del libro electrónico o ebook con posibilidad de impresión a medida.

Para evaluar la viabilidad comercial de la propuesta encargamos a una empresa auditora un estudio de mercado y el resultado nuevamente ha sido decepcionante. Nulas o escasísimas ventas, coste de la producción soportado por los autores, y en más del 97% de los casos el comprador final del libro es el autor o sus familiares y allegados.

Podríamos ofrecerle publicar su libro como ebook pero sentiríamos que le estamos engañando pues si bien el coste de dicha propuesta es nulo o muy bajo para ambas partes, la rentabilidad es también escasísima o nula...

viernes, 23 de octubre de 2009

Tocado y hundido.


Las noticias más amargas se reciben a menudo cuando uno más espera, precisamente, recibir noticias buenas. Es otra paradoja de la vida. Como autor novel, o aspirante a escritor, o sólo como alguien que tiene un sueño, y que por tanto puede extrapolarse a cualquier propósito que os propongáis en la vida, el de hoy, amigos, ha sido un día amargo.
De nuevo giró el bombo, y, de nuevo, salió una bolita cuyo número no se encontraba en mi cartón.
Una prestigiosa agencia literaria ha valorado positivamente mi tercer manuscrito, calificándolo de muy bueno dentro del género en el que se encuadra –terror-. En resumen, ha pasado el temido filtro, cosechando un buen informe de lectura. Pero no ha sido suficiente. Al parecer, según la agencia, la situación económica está mal (eso no puede negarse), y las editoriales no dejan huecos, y mucho menos, si se trata de gente nueva.
Eso es lo que me han dicho.
Así que aquí estoy, flotando sobre una caja de madera que debía contener repuestos del barco donde navegaba, un acorazado alemán de los años treinta. Observo cómo el casco humeante cruje y se retuerce tragado por el río de la Plata.
Toso y me aferro a los tablones astillados, arrastrado por la corriente.
¿Será el fin?

domingo, 18 de octubre de 2009

Perseverancia



El viernes fue un día extraño. Salí de casa algo más temprano para intentar evitar la larga caravana que se forma al ir hacia el trabajo. A pesar de eso, cuando tomé la salida de la autovía tuve que admitir que los minutos robados a mi sueño habían sido infructuosos. A través de la luna de mi coche observé la garganta luminosa que discurría frente a mí. Suspiré y subí el volumen de la música. Cada vez tengo menos ganas de escuchar las noticias.
Tras una lenta procesión, a base de segunda y pedal de freno, justo cuando iba a incorporarme a la última rotonda, me adelantó, por el arcén, una patrulla de la Guardia Civil. Los agentes cruzaron el vehículo con habilidad en medio de la rotonda y se bajaron. Sus chalecos reflectantes refulgieron entre tinieblas. En un santiamén desplegaron una suerte de conos cerrando el paso. Coño, justo cuando rozaba la entrada del curro con los neumáticos. Nos obligaron a seguir otro kilómetro de autovía hasta la siguiente rotonda. Como por arte de magia, el denso tráfico se descongestionó, y el motor de mi coche ronroneó alegre, harto ya de las marchas bajas, pero, claro, mis ánimos quedaron mermados.
A pesar de la música, y dependiendo de las canciones, cuando conduzco suelo meditar.
Recuerdo que una de las cosas en las que pensé fue en que los viernes son de los mejores días, porque traen la ilusión del fin de semana en ciernes y lo que eso conlleva: el dulce hogar, el fin de la dictadura del despertador, las comidas familiares, la lectura, en definitiva: la ausencia de otras obligaciones a excepción de las propias. Siempre que se tenga la suerte de no tener que trabajar los sábados o los domingos, que a veces también toca. Pero, paradójicamente, los viernes son también días lastrados. En ellos se sedimentan los cansancios de la semana, el estrés, los problemas sin resolver y los que amenazan con agrandarse.
Para un aspirante a escritor, el fin de semana resulta nefasto. Sabe que la bandeja de entrada del correo permanecerá ajena a ese mensaje quimérico. El que todos llevamos en mente, y que abrirá un hueco entre las nubes.

Tras la jornada de trabajo volví hecho polvo a casa. Tuve que aprovechar una tregua que concedió la lluvia. Ahora el asfalto se antojaba límpido, con un negro tan profundo y homogéneo como un trazo de pincel ejecutado con destreza.

Ya en mi casa, me tiré sobre la cama, quitándome los zapatos al mismo tiempo. Así de cansado estaba. El curro anduvo turbio como el día, con sensaciones contradictorias. Los datos, los números, los emails se amontonaban en mi cabeza, atropellándose.
Fue mi esposa la que me recordó que a las siete y media había una presentación de un libro en Cartagena. Le contesté que no tenía ganas, que estaba demasiado agotado como para pensar siquiera en ir. Ella entendió que me encontraba en esos días grises que me asaltan sin previo aviso. Fue muy tierna.
El caso es que me convenció. Volví a montar en el coche y salí pitando, temiendo llegar tarde como suele ocurrirme. Para colmo de males, la ciudad estaba hecha un desastre gracias al famoso "Plan E" que la mantenía más patas arriba que de costumbre. Las líneas divisorias de los carriles yacían amarillas indicando provisionalidad e improvisación, carteles de advertencia surgían cada poco, los sentidos del tráfico se invertían, y el trayecto se convirtió en un rally incierto e irritante. Dejé el coche en el aparcamiento del puerto, que ofrecía una estampa costumbrista con retazos de nubes grises sobre un mar agitado.
Cuando llegué a la veterana librería Escarabajal, subí los escalones de dos en dos, y pude comprobar que la presentación de “El secreto de Nicea” ya había comenzado. Me senté al final de la media docena de filas de sillas desplegables. Una treintena de personas escuchaba con atención a la dueña de la librería (Ana Escarabajal) comentar el currículum tanto del autor de la obra, Francisco Gijón, como el del hombre que iba a actuar de cicerone del mismo, Francisco Javier Illán.


Debo confesar, que hace cosa de unos meses ni siquiera se me hubiera ocurrido asistir a la presentación de un libro. Ahora, a base de rechazos y del lento despertar de mi ermitaña condición de escritor novel, he decidido hacer un esfuerzo por conocer qué hay al otro lado.
La presentación fue muy agradable. Francisco Javier Illán criminólogo de profesión, escritor, presentador y colaborador de revistas literarias, además de bloguer y un montón de cosas más que no recuerdo, resultó un tipo sencillo, campechano, y sin pelos en la lengua. Contó los avatares que le habían llevado a estar ese día allí, en el primer piso de Escarabajal presentando una novela, que, a priori, tocaba temas que se contraponían a sus propias creencias morales. Me resultó significativo que hoy en día, en el mundo de las letras, un hombre insertado en ellas plenamente, fuera capaz de reconocer sus tendencias sin maniqueísmos. Francisco Javier presentó con brillantez “El secreto de Nicea”. Pido disculpas por no colocar fotos del propio evento, pero el estrés diario me tenía noqueado aquel día.
Francisco Javier Illán
Luego, fue el propio autor, Francisco Gijón, quien tomó la palabra. Habló con una voz capaz de encantar a serpientes, de esas que dejan huella. Una voz sabia y madura, impropia de alguien tan joven. Eso, unido a su aplomo, me causó una profunda impresión de lo que significa ser escritor ante un público y hablar sobre literatura. Obviamente, yo, como aspirante, sentí un cierto retraimiento. Cuando estoy ante otros escritores tengo tendencia a empequeñecerme.
Francisco Gijón

En este caso, en concreto, Gijón defendió a capa y espada un tipo de literatura histórica que sobresale de los cánones actuales. Historiador de formación, explicó el riguroso trabajo que hizo, basado en fuentes clásicas, para abordar un libro como aquel. La historia bien contada resulta fascinante, aunque como él mismo apostilló, el hecho de que esté profusamente asentada en escritos existentes no la hace más veraz, puesto que, en definitiva, se basa en palabras que otras personas escribieron, que no necesariamente, reflejan lo que realmente ocurrió. Y como también resaltó: los vencedores, que son al final los que escriben la historia, no añaden nada, en todo caso, borran.
Curiosa tertulia siguió después, pasando de puntillas sobre “la otra literatura histórica” o “pseudohistórica”. Dominada por esa especie de histrionismo que embarga al mercado editorial actual donde, forzosamente, todo hecho histórico debe ir acompañado por un misterio oscuro, y a poder ser, un misterio tan grande que sostenga él sólo la existencia de la humanidad.

Finalmente me quedo con la disertación sobre el Concilio de Nicea, sobre el que versa profusamente el libro. Fue realmente interesante puesto que yo desconocía que en aquel concilio se filtraron 270 evangelios, quedando los cuatro que todos conocemos. Esa criba produjo una “fusión” de los distintos caminos que había tomado el cristianismo hasta el siglo IV, y, en la práctica, dio lugar al asentamiento de una forma común de entender la sociedad a partir de ese momento, con la religión, una religión más homogénea, en costumbres y principios de fe, como centro motor de la sociedad. Y ese paso sí fue definitivo en la historia, por tanto que sus consecuencias han llegado hasta nuestros días haciéndonos ser lo que somos.
Lamentablemente, debido a lo tarde que se había hecho, se tuvo que cerrar la presentación. El autor comenzó su ronda de firmas y yo me acerqué a saludar a Francisco Javier Illán. Tenía muchas ganas de conocerlo, precisamente por una de las cosas que había leído sobre él: que era un hombre muy interesado en los nuevos escritores de la región de Murcia.
Fue una conversación breve. Básicamente me dio ánimos para seguir adelante, inculcándome la idea de que al final, seguro, publicaría. Comentamos acerca de cómo se las gasta el sector editorial, y, justo cuando íbamos a despedirnos, empleó la palabra mágica. La que debe acompañar a cualquier escritor en ciernes: Perseverancia.
Así que la repito de nuevo, desde este modesto blog, porque a mí su sonido me produce una especie de sugestión. Creo que "Perseverancia" es una de esas palabras nobles, rotundas, que crean un efecto de "poder" a quien las emplea.
Gracias, Francisco Javier, fue un placer conocerte.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Aquí se cocinará nuestro futuro...

Pues sí amigas y amigos, a estas alturas del partido, nosotros, los que hemos tomado la escritura como algo más que una afición y ansiamos publicar y, por supuesto, los que ya lo han hecho, hemos perdido la ingenuidad tan abruptamente como pierde una gitana lustrosa su virginidad el día de la boda, mostrando el pañuelo ensangrentado para goce de familiares y amigos. Y pobre de ella como no sea así.
Atrás quedaron los días en los que pensábamos que escribir era lo más difícil, el verdadero reto. Ahora sabemos que lo complicado es, en realidad, lo que viene después: hacerse un hueco en el mercado editorial. Un mercado en constante evolución, con ejecutivos, analistas, vendedores, ojeadores, datos, gráficos y toda la pesca. Perdonad si mi lenguaje suena esta vez algo más soez que de costumbre. La culpa quizá sea del comisario Llob, genial creación de Yasmina Kadhra y su “trilogía de Argel”, que he estado leyendo estas semanas y que ha sido tan revelador como dos buenas hostias dadas en toda la jeta (o la chola como diría él) para darme cuenta de la realidad.
Pero nunca es tarde si la dicha es buena y a mal tiempo buena cara. ¡La leche! Sí que se me ha pegado, sí. Bueno, este sarcasmo ácido que envuelve mi pluma virtual es una muestra del nerviosismo que invade mi futuro próximo. Y el vuestro.
¿El nuestro?, diréis… ¡Ja! ¡Os he pillado! Pues sí. Un profesional del sector me alumbró con algo que desconocía y que, con toda seguridad, es una de las razones por las que las agencias y editoriales esperan antes de pronunciarse sobre algunos manuscritos que están en su poder. ¿¿Qué razón?? -diréis abrumados por la perplejidad, pues barrunto que algunas y algunos ignorabais que podía haber una razón lógica. Pero la hay, porque no olvidemos el principio de la entrada: esto es un mercado de negocio, económico, puro y duro.
¿De qué se trata Sergio? Vale no os hago esperar más: pues se trata de la Feria del libro de Frankfurt, de la que dependerá el futuro de unos cuantos de nosotros: la que marcará la tendencia en las ventas, el género de moda, lo que se llevará en los próximos meses y los huecos que se abrirán o se cerrarán. Algo así como la Pasarela Cibeles con hojas y e-books en vez de trapitos.
Por eso no os extrañe recibir emails pasadas unas semanas: crucemos los dedos.


Y ya que estamos, pues me he informado un poco de qué va este tinglado y comparto la información con vosotros y vosotras porque me caéis bien, ja, ja.. Así que me quito el abrigo lleno de agujeros del comisario Llob, y paso a un discurso aséptico y formalito digno de un periódico como el País o elABC, por poner dos ejemplos para todos los gustos. ¡Que Dios reparta suerte!


La feria del libro de Frankfurt, Alemania (Frankfurter Buchmesse, Frankfurt Book Fair) es la mayor feria comercial de libros del mundo. Lugar de encuentro de los expertos de la industria literaria: editores, agentes, libreros, escritores e, incluso, productores cinematográficos.
Está considerada como el mercado más importante en temas de derechos, lincencias y en general en todo lo relativo al universo literario y los medios de comunicación.
Se suele celebrar anualmente por octubre; este año 2009, en concreto, entre los días 14 al 18, siendo China el país invitado de honor.
Os pongo el enlace, que permite la traducción al español.
http://www.frankfurt-book-fair.com/en/fbf/

Algunos datos de infarto referentes a 2008 que podréis encontrar en la página y que os pueden aportar una ligera idea:

Expositores: más de 7.300 expositores procedentes de 100 países.
Visitantes: más de 299.000.
Los visitantes profesionales: alrededor de 186.000 de 117 países (75 % de los visitantes procedentes de Alemania y el 25 por ciento desde el extranjero).
Periodistas: alrededor de 10.000 periodistas de 63 países
Agencias literarias: 286 agencias.
Publicaciones: 402.284 , de las cuales había123.496 títulos nuevos
Eventos: alrededor de 2.900.
Área: aproximadamente 172.000 metros cuadrados
Online-inscripciones: alrededor de 15.000 visitantes profesionales registrados, 2.000 en virtud del mismo libreros y más de 800 traductores.

Por supuesto las Agencias Literarias tienen su apartado propio dentro de esta feria, en el pabellón 6.2, que posee, además, distintos servicios como reprografía, fax, salas de reuniones, de exposiciones, área de noticias y un bar, que será testigo de acuerdos rubricados con una gran jarra de cerveza.


Según la página web, este punto de encuentro de las agencias es, desde 1978, el más importante y activo dentro de la Feria de Frankfurt. En él se dan cita casi 300 agencias y más de 500 agentes, lo que puede dar una idea del intenso trabajo y movimiento.
Otra cosa interesante que he encontrado en la página web, aparte de publicaciones, búsqueda y consulta de libros, exposiciones de editoriales, etc. es lo referente a los datos de publicación de libros. Por supuesto, me he centrado en los españoles. Son datos fiables y objetivos que toman el pulso a nuestro mercado editorial y que, en mi opinión, son muy interesantes. Y con esto termino. ¡Que aproveche!
Información sobre la producción de libros en España

Ventas
En 2005, la industria del libro español alcanzó unas ventas totales de aprox. € 2.933.000 millones (2001: € 2.607.000 millones).

Las 29 mayores empresas de publicación fueron responsables de 63,2% de estas ventas en 2005. Las ventas totales aumentaron un 1,8% en comparación con el año anterior.

Libros representaron el 75% de las ventas, el 25% provino de otros productos, principalmente películas (48,8%) y CD-ROM (27,4%). (Fuente: Federación de Gremios de Editores de España: Comercio Interior del Libro en España 2005).

Producciones Libro / nuevas publicaciones por año
Título de la producción de 2005: 69.598 (2004: 67.822), Nuevas publicaciones de 2005: 35, 046
Fiction (14.208 títulos)
Non-Fiction (14.879 títulos)
Literatura infantil y adolescente (11.756)

Estadísticas de la licencia
En 2005, el español fue una vez más uno de los 10 idiomas más importantes para la venta de los derechos y licencias a otros países.
Para las empresas editoriales de Alemania, España ocupa el cuarto lugar después de Polonia, la República Checa y Corea del Sur por los derechos de las licencias vendidas en el extranjero. En 2005, las empresas editoriales alemanas venden 529 derechos de las licencias a España (2004: 465), o el 7,1% del volumen total. La concesión de derechos para los españoles en la literatura infantil y de adolescentes también sigue aumentando. Después de sólo 112 de los derechos o licencias en 2004, el total fue de 145 en 2005. Esto sólo es superado por las ventas para el chino y coreano. (Fuente: Buch und Zahlen Buchhandel en 2006).
Exportaciones e importaciones
Las exportaciones se redujeron en 2005 en comparación con el año anterior, mientras que las importaciones aumentaron.
Las exportaciones totales de 2005: € 452.894 millones (2004: € 467.954 millones)
Las exportaciones a Alemania 2005: € 28.886 millones (2004: € 39.321 millones)
Las importaciones totales de 2005: € 43.927 millones (2004: € 39.735 millones)
(Fuente: Federación de Gremios de Editores de España: Comercio Interior del Libro en España 2005.)
Número de empresas editoriales 2005: 1.272 empresas editoriales ; 724 empresas editoriales son miembros de las asociaciones de editores (2004: 1.265 empresas de publicación / 701 miembros de la asociación).
Desglose:
Las grandes editoriales: 26 (las ventas de entre € 18.1 y 60 millones de € al año)
Medianas empresas de publicación de tamaño: 107 (ventas entre € 2,41 y € 18 millones al año)
Las editoriales pequeñas: 549 (ventas entre € 0,3 y € 2,4 millones al año)
(Fuente: Federación de Gremios de Editores de España: Comercio Interior del Libro en España 2005).
Las ventas por punto de venta:
Las librerías y cadenas de librerías: 48,8% de cuota de mercado
Centros comerciales: 9,8%
Quioscos: 5,3%
Clubes del libro: 3,9%
La ficción se vende principalmente a través de librerías, cadenas de librerías y centros comerciales, con los clubes del libro desempeñan un papel importante para la venta de literatura infantil y de adolescentes (8%).

sábado, 12 de septiembre de 2009

Oda a los lectores profesionales



Hace un par de entradas, el compañero Daniel DC (cuyo blog podéis ver pinchando en el enlace de la derecha de esta página), me hizo reflexionar sobre los lectores profesionales.
Me aportó otro punto de vista distinto al que yo tenía, claro. Eso es lo bueno de los blogs, los foros y en general la comunicación que te brinda Internet: tienes la posibilidad de conocer de la mano de otras personas un medio para tí inaccesible, por lo menos de momento, que en este caso no es otro que el negocio de la literatura o el cine.
Como sabéis, en la entrada “Con la puerta en las narices” un servidor se lamentaba de no obtener una respuesta de rechazo más personal a sus manuscritos que la típica y estandarizada carta de rechazo.
Copio extractos de los comentarios de Daniel, por considerarlos de suma utilidad para muchos de los que ansiamos publicar, agradeciéndoselo de antemano. Oye, Daniel, incluso me siento un poco mal por hacerlo, en cierta medida me aprovecho de tu sabiduría, ¿Qué tal si publicamos esta entrada simultáneamente en tu blog y en el mío? Sería algo así como una unión de fuerzas, je,je
Daniel DC:
…Hace una década, comencé a entrar en la cinematografía y opté por el camino difícil: enviaba guiones a los estudios, productoras y agencias de representación. Todas me mandaron cartas de rechazo. Luego me propuse estudiar cine y al participar en los festivales, conocí a personas clave que me ayudaron a comprender, cómo opera la industria del entretenimiento.
Desde ese entonces, defiendo a la industria y su mecanismo de operación.
Tanto las productoras de cine y televisión, como las editoriales y agencias literarias, reciben miles de manuscritos “no solicitados” todos los días. Los lectores asignados, deben presentar un informe de los posibles recomendados; la decisión que tome la directiva, dependerá de la corriente literaria o idea del momento.
¿Qué hace un lector asignado cuando toma un manuscrito? Revisa la primera página; si no cumple con los estándares, de formato y estructura literaria, lo descarta y toma el siguiente manuscrito.
Si un manuscrito llama su atención, lee aleatoriamente dos o tres páginas para ver si mantiene el formato; de no cumplirlo, lo descarta y va con el siguiente, hasta encontrar uno que si cumpla con los estándares.
La política interna estipula que no deben leer manuscritos no solicitados (los que más abundan), como no pueden responder a miles de personas todos los días, tienen un formato de carta de rechazo que envían como solución diplomática…
….Cuando se está por fuera de la industria y se desconocen los motivos de una actitud de rechazo en conjunto, la persona se siente víctima y su primera reacción es hablar mal del proceso. Al emplear la empatía, se entiende por qué toman esa decisión.

Me explico:
Imagínate que consigues trabajo en una editorial, te asignan la posición de lector y te dicen: «debes presentar un informe al final del día sobre los manuscritos que te asignaremos», de pronto, te sientas en un mullido sillón y te colocan sobre la mesa 10 manuscritos. Tu primera impresión es si leo rápido, los puedo terminar al final de la tarde. Pero cercano a las 11:00 a.m., te colocan sobre la mesa 30 manuscritos más. Pudieras decir: “Bueno, entrego este informe a las 5 de la tarde y me llevo el resto de los manuscritos a casa para poder avanzar y los reporto mañana.”
Al día siguiente, con los ojos rojos del trasnocho, tienes el informe listo. Llegas al trabajo y te consigues en la mesa 40 manuscritos con la asignación del día y así sucesivamente a lo largo de la semana.
Luego de un par de meses, debes tomar una decisión: o renuncias o tomas medidas drásticas.
La solución: manuscrito que no se adapte al formato, será descartado.
“¿Cuál es el formato?” preguntarás.
Voy a preparar una entrada en mi Blog para suplir todas las dudas.
Un cordial abrazo,

Daniel DC”.
Es obvio que todos esperamos, Daniel, la entrada en tu blog para poder ver cuál es ese formato estándar. ¡Acabas de abrir la Caja de Pandora! Creo que tu blog va a pasar a ser uno de los más visitados en cuanto la hagas. ¡¡¡Avisa!!!
Bueno, ahora en serio, en este punto comienza realmente mi propia entrada:


La Oda al lector profesional.


¡Va por vosotros, semidioses anónimos!

Es temprano y hace frío. Los cristales de la oficina están empañados por la escarcha, y abajo, los coches se apelotonan en una garganta luminosa que atraviesa la ciudad.
Sobre la mesa, cual pilares, se apelotonan decenas de manuscritos anillados de distintos grosores. Algunos tienen portadas dibujadas, otros son asépticos, fondo blanco y títulos en negro, los que prefieres. Tu jefa te ha dicho que tienes que entregar cuatro informes para el mediodía. Acabas de abrir uno de los manuscritos, al azar, y estás recostado en el duro sillón que tiene marcada tu silueta, con la luz de la lamparita verde a tu izquierda y el vasito de café de máquina sobre la mesita. Los cuadros baratos de la pared, imitación de grandes artistas, son los de siempre, el aroma perfumado de la habitación idéntico al de ayer, incluso el murmullo de gente que corretea por los pasillos de la agencia es el mismo que de costumbre. Te pones los tapones en los oídos para separarte del mundo, dejando atrás el sonido constante de los teléfonos. Umm… Después de varios años en este trabajo tienes claro tu oficio. Has desarrollado ese sexto sentido al que, secretamente, llamas “molde cósmico”. Consiste en abrir un par de páginas y ver si todo encaja. Líneas, párrafos, lenguaje, “tono”, argumento, personajes… Es fácil cuando uno sabe cómo hacerlo, aunque solo con aceite hirviendo lo confesarías públicamente. No, no, señorita, mi oficio es el arte más difícil del mundo. ¿Sabe cuántos manuscritos no solicitados nos llegan? Muchos, muchísimos.
Y tú eres uno de los filtros. La barrera de contención, el rompeolas del arte. Capaz de resistir las embestidas llenas de esperanza de autores anónimos sin despeinarte, sin enarcar una ceja, sin sentir remordimientos. Es un trabajo profiláctico, ¿no? Algo limpio. Sonríes en la penumbra. Estás bañado en la burbuja de luz de tu propia realidad, donde eres un semidiós. Tus dedos sostienen el folio que acabas de abrir. Un trabajo limpio, repites. Meditas en silencio, tu silencio. En algún lugar de tu mente está a punto de activarse ese mecanismo frío y calculador por el que te pagan. Un dedo imaginario se agita en el aire antes de pulsar el botón donde no hay vuelta atrás. El molde cósmico tiene que estar “en servicio” antes de que tus ojos se posen en la primera línea.
Sientes un escalofrío. Toses. Bebes el último sorbo de café y te hundes en el áspero sillón. El dedo continúa en el aire, pero no pulsa el botón. “Un trabajo limpio”. Observas el reloj de pulsera… “Por una vez…”. Suspiras. “Hay tiempo”, murmuras. No puedes oír que acabas de hablar en voz alta. Pero estás solo en la habitación. Tú y los manuscritos, un dios en el jardín del Edén.
De pronto, recuerdas. No sabes por qué, supones que es el cansancio del fin de semana, o los años que no pasan en balde. Sí. Recuerdas. El viejo desván en casa de los abuelos, la linterna grotesca de la Guerra Civil, la sábana polvorienta. Subías a oscuras y te acurrucabas protegido del mundo para leer. “La isla del Tesoro”, “Ivanhoe”, “Viaje a la luna”, “Los tres mosqueteros”… Sientes otro escalofrío al volver a la realidad. Te descubres mirando los horribles cuadros. ¿Por qué son horribles? Son imitaciones, te dices. Carraspeas incómodo. De repente te has dado cuenta de algo. Algo que te provoca un sudor frío por la espalda. Los libros, tus queridos libros. Aquellas hermosas novelas de juventud, que leías con pasión. Has tenido una revelación. Esas novelas no pasarían tu “molde cósmico”. No. Es un pensamiento tan horrible como verdadero. Sientes una profunda melancolía.
Tu mente contraataca: tienes que pagar la hipoteca, el Euribor ha subido medio punto, la luz un tres por ciento, toca la revisión del coche dentro de dos semanas, hay que comprar los libros de las niñas… Asientes, cabizbajo.
Pero no pulsas el botón. No esta vez.
Y lees la primera línea, y hasta el primer párrafo, con la mente límpida. Sin filtros, sin estándares, sin pensamientos preconcebidos.
Disfrutas leyendo.

Un millón de horas después la puerta de la habitación se abre. Te quitas los tapones de los oídos. Para tu sorpresa es la mujer de la limpieza, Cari, que te sonríe con afecto.
-¿Todavía sigues aquí?
-¿Qué horas es? –preguntas perplejo.
-Oh, más de las seis.
-¿Y la jefa?
-Creo que se marchó a Madrid y no volverá hasta mañana. Le salió una reunión urgente.
Parpadeas y cierras el manuscrito. Llevas dos terceras partes leídas. Observas el montón que descansa sobre la mesa. Sonríes por tu buena suerte.
-¿Es bueno?-pregunta Cari observándote.
Alzas el manuscrito orgulloso.
-De lo mejor que he leído hace años.
Sonríe.
-¿Sabes una cosa, Daniel?
-¿Qué?
-A veces yo también los leo cuando me quedo a solas.
-¿Si?
-Sí, me encanta leer. Nunca he comprendido por qué rechazáis algunos, a mí hubo uno, la semana pasada, que me hizo llorar como una magdalena. Todavía me arde el pecho cuando pienso en él. Sois muy duros con los libros, ¿no?
-Supongo que sí-te encoges de hombros y aprietas el manuscrito contra tu regazo.
-Me alegro de que te haya gustado ese-te dice mientras agita el plumero por los cuadros horribles.
-Desde luego que sí.
Te despides de Cari y te alejas, cansado y muerto de hambre, por el pasillo silencioso.
Cuando llegas a casa, todavía tienes el manuscrito bajo el brazo. Luego, vuelves a la vida real: comes, juegas con las niñas y les ayudas a hacer los deberes, echas una mano a tu mujer, y tomas una ducha.
Te vas a la cama temprano, apagas el televisor y abres el manuscrito. Tu mujer sale del baño y te mira sorprendida.
-Oye, nunca te había visto traer trabajo a casa. ¿No decías que tenías un sexto sentido para los manuscritos, que con un vistazo de diez minutos bastaba? ¡Dios mío, si ese lo estás terminando! –grita con sorna.
Asientes, sonriendo. Ella te revuelve el pelo, te da un beso en la mejilla y se acuesta a tu lado. Toma un libro de la mesita. Es una buena lectora, solo que no cobra por ello.
“Tengo el mejor trabajo del mundo”, te dices a tí mismo.
Más tarde, ella se ha quedado dormida. Cierras el manuscrito satisfecho. Mañana tendrás que levantarte un poco más temprano para llegar antes a la oficina, coger tres manuscritos sin posibilidades y hacer un informe negativo de ellos. Rápido y sin miramientos. Pero hoy, lo que se dice hoy, has salvado uno. Uno ya es algo.
Apagas la luz de la mesita.
Presientes que esta noche dormirás como un lirón.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Con la puerta en las narices


Como autor novel, una de las primeras cosas que uno debe aprender es a recibir rechazos. Yo, que llevo tres años escribiendo en serio, he perdido la cuenta de los míos. Al principio, optaba por mandar mis manuscritos, fotocopiados y encuadernados, vía correo certificado, con el gasto económico que ello suponía. Después, entré en foros y blogs de escritores y descubrí cómo debía plantearse la estrategia para publicar, de la que hablaré en próximas entradas (aunque no sé si mi experiencia puede ayudar a alguien porque, siendo realistas, yo no he conseguido publicar todavía).
Bueno, quisiera que el motivo de esta entrada sirviera para dar una tirada de orejas a las Editoriales, por su poca, poquísima originalidad. Precisamente ese baluarte (la originalidad) que tanto enarbolan delante de los escritores aspirantes y, que tan paupérrimamente usan ellos.


LA CARTA DE RECHAZO.

Toda carta empieza dirigiéndose al "desgraciado aspirante":

Estimado/a Sr. XXX (Apellido),
  • PLANTEAMIENTO: "Hemos recibido su obra.... para valorar su posible publicación", "Le agradecemos que se haya puesto en contacto con nuestra editorial y nos haya hecho llegar su manuscrito titulado....", "Le agradecemos la posibilidad de valorar su obra....", "Hemos examinado con la mayor atención la obra,...., que tuvo la amabilidad de someter a nuestra consideración"., "Recibimos la propuesta de publicación de la obra...., que tuvo la amabilidad de enviarnos...", "En primer lugar, Editorial... le agradece el envío de su original....", "Ante todo queremos agradecerle que nos haya ofrecido la posibilidad de valorar su novela...."
  • NUDO: "Lamentamos, sin embargo, tener que informarle que, a la luz de los informes de lectura recibidos, entendemos que su original no se adapta a nuestro programa de publicaciones actual, por lo que no vemos viable su publicación en nuestra editorial en estos momentos", "El hecho de haber completado la programación de 2008, y gran parte de la de 2009 nos obliga a ser muy exigentes al considerar las expectativas de venta de los originales recibidos", "Lamentablemente, nuestro comité editorial ha estimado que no se ajusta nuestra programación...", "Lamentablemente no encaja en nuestros planes editoriales", "Lamentamos comunicarle que, tras analizar dicho manuscrito, la decisión de publicación ha sido negativa", "El hecho de haber completado la programación nos obliga a ser muy exigentes con los títulos contratados y sus expectativas de venta", "Tras estudiar sus posibilidades de publicación, lamentamos comunicarle que no estamos interesados en la edición de la misma, dado que, en estos momentos, no encaja en ninguna de nuestras líneas editoriales", "Ante todo queremos agradecerle su interés en nuestra labor pero lamentablemente, en la actualidad, y tal y como le hemos informado no vemos la posibilidad de encajarlo en nuestro catálogo, que además tenemos cerrado para los próximos años".
  • DESPEDIDA Y CIERRE: "Tal y como le comunicamos en nuestra carta anterior, no devolvemos los textos recibidos. Esperamos poder colaborar con usted en otra ocasión", "Sin otro particular, le deseamos mucha suerte en sus futuras gestiones editoriales y le enviamos un muy cordial saludo", "Confiamos en tener la oportunidad de colaborar con usted en otra ocasión y le enviamos un atento saludo", "Agradeciendo su confianza en...., reciba nuestro más cordial saludo", "En cualquier caso, confiamos en que sus futuras gestiones editoriales den fruto, y que pronto, pueda ver su obra publicada", "Por motivos logísticos, no nos es posible la devolución de los manuscritos recibidos y no seleccionados para su edición, por lo que procederemos a la destrucción de la copia que nos mandó", "Aún así, le deseamos todo los mejor tanto con esta obra como en sus futuros proyectos".

En fin, como podéis ver todas las cartas de rechazo contienen claras semejanzas, cuando no son prácticamente iguales. Tienen especial inclinación a utilizar expresiones como:

"Lamentablemente", "Le agradecemos", "línea editorial", "catálogo", "programación" , etc.

Lo que yo lamento, sobre todo, es la escasez de comentarios personalizados, humanos. Sé que tal vez eso suene a quimera, pero me gustaría encontrarme una nota a boli que pusiera lo que fuera: "Tu novela es una basura", "Aburre", "Demasiada paja", "Chico, deja de usar la voz pasiva"...mmm... Lo que sea que no haya salido de una contestación estándar. En el libro "Mientras escribo" (que me parece voy a citar un buen puñado de veces), Stephen King cuenta la siguiente anécdota:
En primavera de mi último curso en el instituto de Lisbon (o sea, en 1966) recibí un comentario manuscrito que cambió para siempre mi manera de enfocar las revisiones. Debajo de la firma del director, reproducida a máquina, figuraba a mano lo siguiente: «No es malo, pero está hinchado. Revisa la extensión. Fórmula: 2da versión = 1ra versión - 10%. Suerte.»

Según King aquel comentario supuso una gran inspiración para él, y creo comprenderlo. Guardo mis cartas de rechazo en un sobre plastificado, y no cuento, las que hay en mi carpeta de Hotmail. Pero son gajes del oficio. No pienso rendirme por unas cuantas hojas impresas por una máquina.

Para finalizar esta entrada, pongo mi propia carta de rechazo a un Editor:

"Estimado editor,
Ante todo quisiera agradecerle su interés en mi novela, pero lamentablemente, en la actualidad, y tal y como le he informado no veo la posibilidad de que este bestseller con ofertas de traducción a cincuenta países y varios estudios de cine, pueda encajar en su línea editorial. Por favor, no insista. Además, tengo entendido que ya han cerrado el catálogo para los próximos años.
Véalo por el lado positivo. El gobierno va a subir los impuestos, y, puesto que iban a ganar un fortuna con mi novela, tendrían que haber pagado gran cantidad de ese dinero a Hacienda.
Aún así, le deseo a usted y a su grupo, todo lo mejor para sus futuros proyectos.
Reciba un cordial saludo"