sábado, 23 de enero de 2010

Un pequeño fragmento de mi último manuscrito: Su nombre empezaba por E.

Hay una escena en la película Master and Commander en la que la tripulación del navío de guerra inglés Surprise, espera sobre la cubierta a que se levante viento e hinche las velas. Más o menos de esa manera me encuentro yo. Así que recordé uno de los consejos del gran Ernest Hemingway que reza:
A veces, cuando me resulta difícil escribir, leo mis propios libros para levantarme el ánimo, y después recuerdo que siempre me resultó difícil y a veces casi imposible escribirlos.

Por eso, si me lo permitís, os pongo un trocito de “Su nombre empezaba por E”, una historia que desde el punto de vista literario, creo, ha supuesto un salto cualitativo en mi escritura. En ella, alterno dos voces distintas: primera y tercera persona, en presente y pasado, con múltiples flashbacks. No puedo negar que me inspiraron -y mucho- dos de mis escritores preferidos: H. Murakami y Stephen King.

Os dejo el fragmento, donde aparece uno de los protagonistas: Jumba Jud, un mercenario congoleño.

Después, caminó un par de manzanas y esperó en una parada de autobús donde había algunos inmigrantes de rostros extenuados. De fondo, como si se tratase del sonido de una feria ambulante, se oían los estertores de las sirenas de ambulancias y bomberos.
Mientras esperaba se acordó del libro que llevaba en la otra mochila. Comenzó a leer “A sangre fría”. Un rato más tarde subió a un autobús que pasaba por los pueblos que circundaban la ciudad, pueblos que malvivían de la agricultura y donde se había producido un incremento notable de la población inmigrante. Jumba había estudiado a conciencia las líneas de autobuses. En aquel autobús rancio, pasó razonablemente desapercibido. Los pasajeros eran en su mayoría norteafricanos que venían de trabajar y volvían a sus casas.
El control de la Guardia Civil no les dio el alto. Los agentes tenían, sin embargo, retenidos a varios coches particulares junto al arcén.
El autobús hizo una parada en el mirador de Cala Marfil. Allí se subió un hombre con la piel curtida que iba vestido de camarero. Jumba le dejó pasar haciéndose a un lado en el pasillo y se apeó por la puerta delantera.
―¿A qué hora pasa el siguiente autobús, jefe? ―preguntó al chófer.
―Hay otro dentro de una hora, pero es el último.
―Gracias.
Nada más poner los zapatos sobre el asfalto sintió la punzada del viento frío que venía del mar. Caminó hasta la barandilla oxidada del mirador y se quedó un buen rato contemplando las olas enfurecidas. Lloviznaba a intervalos.
Conforme bajaba las escaleras de hormigón se notó terriblemente cansado. Las luces de las farolas hicieron un guiño, y durante unos segundos, se encontró solo en medio de la noche que había caído abruptamente. Su reloj de pulsera marcaba las nueve y cuarto. Se había hecho muy tarde para la cita.
‹‹¿Estará aquí?››.
Tosió y reanudó el descenso por las escaleras. Sus rodillas crujieron. ‹‹Antes, nunca crujían››, se dijo cabizbajo. Aquella oscuridad repentina le estremeció, como un mal presentimiento. Era como si arrastrase toda la tristeza acumulada en años.
Cruzó la cala en silencio, dejando atrás la cafetería, ahora cerrada. Sus ojos se habían acostumbrado a la tenue luminosidad de la luna. El vaivén de las olas se imponía sobre el sonido del viento y rebotaba una y otra vez contra las paredes siniestras de las montañas. Ni siquiera era capaz de oír sus pasos restallando contra las losas del paseo marítimo. Cruzó a la otra cala pasando a través del hueco que dejaba una gran piedra negra.
Se quedó absorto barriendo con la mirada la playa salpicada de rocas puntiagudas. No tardó en descubrir los estertores de una fogata, junto a la pared de la montaña. Se descalzó. Dejó los zapatos y la bolsa alejados de la orilla, y avanzó lentamente en dirección al resplandor.
A pesar de su corpulencia, Jumba Jud había aprendido a ser sigiloso.
Permaneció largo tiempo observando a la pareja que yacía dormida, desnuda, y protegida por un abrigo de pieles. El fuego perdió intensidad y se transformó en una pila de brasas humeantes. Jumba cayó de rodillas sobre la arena, sacó la Beretta de 9 mm y apuntó al rostro del chico.
De pronto, éste abrió los ojos. La pistola tembló en el aire.
Un rescoldo de viento hizo que sintiera lo frías que eran sus propias lágrimas.
Se levantó. Volvió tras sus pasos como un fantasma. Un fantasma al que habían despojado de cualquier rastro de felicidad.
Apenas llegó a tiempo para coger el último autobús. El viaje discurrió a través de una maltratada carretera nacional que le condujo a la costa. Durante la hora que duró estuvo despierto, observando impertérrito la oscuridad de la noche y la monótona visión de los campos de secano. Las escasas luces con las que se topaban le devolvían un rostro dolorido reflejado en el cristal. El corazón le ardía.
Se apeó en un pequeño pueblo costero. Caminó por la solitaria avenida donde las bolsas de plástico y los cartones eran zarandeados por remolinos de polvo. Luego, atravesó un callejón estrecho y salió al paseo que discurría junto a la playa. La luna brillaba en el firmamento; las nubes habían desaparecido. Las finas siluetas de las palmeras se torcían al ritmo caprichoso del aire.
Algunos chalets de primera línea de mar tenían las ventanas y puertas trincadas con maderas. Maderas que crujían. Él era, más que nunca, un fantasma que vivía en un mundo solitario. Sin embargo, aunque era invierno, se apreciaba el tintineo de algunas luces hogareñas. La gente de la ciudad que podía permitírselo pasaba las vacaciones en la playa.
Jumba se detuvo frente a una vieja casita de tejas marrones, empotrada en aquella hilera de viviendas. La casita tenía un diminuto porche donde había una manguera para lavarse los pies, unas macetas y una mesa y un par de sillas de plástico quemadas por el sol. Rebuscó en la mochila que guardaba en la bolsa y sacó una llave con la que abrió la puerta de la casa. La había alquilado dos meses antes.
No se molestó en abrir los portillos que clausuraban las ventanas. Dejó las llaves y la bolsa encima de la mesa del salón y fue directo al dormitorio. El mobiliario era vetusto, al igual que la instalación eléctrica. Olía a cerrado y a humedad. Jumba se sentó sobre la cama; los muelles chirriaron. Puso sus enormes manos sobre las rodillas. La ventana del dormitorio era la única que no tenía portillos de madera. Daba directamente a la playa.
Se quedó un buen rato de ese modo, concentrado en el mar. Las aguas se extendían hasta donde alcanzaba la vista como un gran manto negro. La piel se le erizó. Se estremeció por una emoción repentina que le asaltó con fuerza. No fue un déjà vu, fue más bien la seguridad de que aquel momento tenía que pasar. Tenía que ocurrir. Tarde o temprano su vida le conduciría allí, a ese pequeño pueblo costero, en un día de viento donde las ventanas crujían.
Y empezó a llorar, en silencio, otra vez. Las lágrimas resbalaron por sus mejillas curtidas y ásperas. Lloró y lloró sin consuelo.
De pronto, se había dado cuenta de que el paisaje que tenía ante sí le recordaba aquel pueblecito de México donde una vez fue feliz.


(Por Sergio G. Ros. Todos los derechos reservados)

43 comentarios:

María dijo...

Hola Sergio.

No entiendo por qué no te han publicado alguna de tus novelas.
Entre editoriales y otros demonios anda el juego.

Besos de amiga.

María dijo...

Anda! el primer comentario con mi nombre, si es que eres mi amigo...
Dos besos más.

Elperejil dijo...

"Su nombre empezaba por E."

¡Anda, si soy yo! (jaja... tanto mi nick como mi nombre propio comienzan por "E")

Bueno, mi primer comentario en tu blog... y siento que sea una gansada. Buen estilo y un blog muy interesante que sigo desde hace unos meses. Por aquí nos seguiremos viendo.

A ver si tienes suerte y, por fin, algún día te leemos en papel impreso.

g.l.r. dijo...

Enhorabuena, Sergio. Me ha parecido realmente bueno.Se percibe la soledad, el desasosiego, la tristeza. Se ven los paisajes, incluso los sentimientos; y eso es lo difícil.
Escribes, sinceramente, muy bien.
Un abrazo.

MiánRos dijo...

Me parece buena la narración. Muy detallista, eso hace que el lector viaje a la par del personaje. Mis felicitaciones, Sergio.

Y sobre el estado de ánimo, ya veo que andas un poco mejor; me alegro. A seguir escribiendo que, no sé qué me da, que esto es lo tuyo.

Un saludote, amigo.

Arlette dijo...

¿Te gustó la película? Yo disfruté mucho viéndola. Y lo mejor de todo, es que aprendí algunas cosas sobre navíos ingleses que desconocía y que me hicieron enarcar una ceja. ¡¡Por eso hundía tantos barcos españoles!!...;)

Así que esperando que el viento sople, pues soplaremos contigo, y entre todos formaremos un huracán.

Saludos.

Sergio Becerril dijo...

Hola Deusvolt,

Que te publiquen es cuestión de tiempo, o de suerte, en definitiva algo ajeno a tu gran capacidad de narrar.

Un abrazo.

Jesús F. dijo...

Hola compañero,
felicidades, con tu cuidadosa descripción haces al lector sumergirse en la acción y viajar con el personaje, percibiendo su inquietud antes de las líneas finales y sintiendo su desasosiego con ese simple temblor de la pistola al apuntar. Desconozco los motivos que impulsan al personaje y por qué viaja hasta aquella isla, pero eso no importa, porque lo que verdaderamente me ha importado del texto es acompañar al personaje, y no he pensado en su pasado, sino que he disfrutado su presente.
En fin, compañero, me reitero en mis felicitaciones por hacerme viajar a aquella playa y montarme en ese autobus.
Un abrazo (y espero que el viento pronto sople fuerte y te lleve bien lejos).

Ithur dijo...

Deusvolt (Lo siento, pero se me hace raro llamarte Sergio por aquí),no puedo decir nada que no se haya dijo ya.
Sólo sigue esperando, seguro que te toca pronto.
Un abrazo tito.

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Sergio. Guau, estás adquiriendo tu propio estilo, ¡estás aprendiendo! Hay un párrafo totalmente hemingwayano ("antes no sonaban así"). Vas por buen camino.

Basta leer el título y el nombre del protagonista para que palpite tu originalidad. ¡Bravo!

Saludos, amigo

Marien dijo...

Poco a poco voy conociendo más tu escritura y también me pregunto lo mismo que los demás. Qué difícil está la cosa de publicar.
Me encantó la peli. Espera a que sople el viento.
Besos

oriafontan dijo...

Estupenda muesta la que nos das.

Te apunto cosillas que a mí me parecen raras:

Un tipo que va a hacer lo que nos cuentas que hará Jumbo parece que no deber tener muchas ganas de leer, precisamente "A sangre fría" y si lee para disimular, parecería mas lógico que usara un simple periódico.

El adjetivo "rancio" a un autobus a mí me choca.

Quizá en algún momento se abusa de las frases cortas.

Salvo "El mercader de Venecia", "Don Quijote" y alguna obra maestra más a todas se les puede sacar alguna cosilla.

Quiere esto decir que es muy bueno lo que escribes.

Nuria dijo...

Hola Sergio:
Me ha parecido una descripción realmente buena.
Te deseo lo mejor

Un abrazo
Nuria

Patrick Ericson dijo...

Los editores de este país no saben lo que se están perdiendo. Pero antes o después se darán cuenta de lo que vales. Estoy seguro.

Francisco Gijón dijo...

Enhorabuena

Escribes muy bien y creo que el empujón que te falta no es emocional ni editorial ni "agencial", sino una patada en los cojones neuronales de algunos editores que, o se empeñan en nutrirse de periodistas que no saben redactar (pero son famosos) o se decantan por comprar textos de fuera porque les sale a buen precio y los editan fuera de control.

Chico no sé, espero que no acabemos teniendo que salir en Gran Hermano o yendo a Operación Triunfo para que los buenos literatos jóvenes de este país se den a conocer. Francamente no nos imagino en un escenario o un plató de televisión dando saltos, lanzándonos contra el público, diciendo burradas y sudando como mineros. Tiene que haber alguien en este país con la suficiente cultura como para pensar en la cultura... ¿o no?

Un abrazo.

Por cierto ¿te funciona la opción de meter entradas en mi nuevo blog?, es que he detectado mogollón de visitas, pero ya me han dicho dos personas que no chufla lo de los comentarios.

Sergio G.Ros dijo...

Hola, María, un placer saludarte con tu verdadero nombre, que, además, es muy bonito. Lo de las editoriales, bueno qué quieres que te diga, todo se andará. Un par de besos.

Hola, perejil, yo también sigo tu blog desde hace tiempo, pues me gusta mucho el cine, aunque como en la literatura considero que tengo mucho por aprender.
Respecto a la gansada, ¡no te preocupes!, ¡yo soy un poco ganso también! Je,je.. Me alegro a que te hayas decidido a dejar un comentario, y espero verte más por aquí. Muchas gracias por seguirme, es un placer leerte.
Un abrazo.

Sergio G.Ros dijo...

Muchas gracias por tu comentario, Gervasio, me ha emocionado leerlo y me has alegrado el día. Un abrazo fuerte, amigo.

Hola, MiánRos. Gracias, también a ti, amigo. Estoy un pelín mejor, tratando de ponerme en pie. Hoy he escrito unas líneas, que ya es algo.
Un abrazo.

Sergio G.Ros dijo...

Hola, Arlette. Pues me pareció una película excelente, muy bien narrada y con mucha fuerza. Creo que Russell Crowe, actúa muy bien, y que es uno de los buenos-escasos actores actuales. Además la peli tiene un estilo marinero, muy logrado. Una gran peli de aventuras.
Sí, ojalá se forme un huracán y pueda partir con ánimos renovados.
Un abrazo, amiga, y felicidades por la nueva publicación.

Sergio G.Ros dijo...

Hola, Sergio, gracias por tu comentario, amigo. Espero que algún día la suerte esté de mi lado, ¿no? Quizá me espere algo gordo al girar en la esquina.
Te deseo suerte a ti también. Un abrazo.

Gracias, Jesús. Me alegro de que te haya gustado. Al ser un extracto, se corre el riesgo de que los momentos "cumbres" emocionalmente hablando queden un poco recortados, no obstante, si has percibido lo que dices me doy por muy satisfecho. Yo considero que los personajes son el motor de la historia, y cuando acabo una, me siento un poco huérfano de ellos. En fin, no me enrollo más; lo dicho, muchas gracias por tus buenos deseos. Sabes que los míos para contigo son idénticos: ojalá pronto se cumpla tu sueño de publicar.

Sergio G.Ros dijo...

Hola, Ithur. No te preocupes por lo de Deusvolt. Me encanta mi nick, pero como dije, el hecho de poner mi nombre es, entre otras cosas, para que la gente que no me conozca sepa quién soy. Así evito confusiones. Pero tú eres mi sobrino, y de sobra me conoces, ¿no?
Ea, pues nada, un abrazo fuerte.

Sergio G.Ros dijo...

Jolines, Blas, siempre me animas mucho con tus comentarios. Me alegro de que te guste el estilo, sí creo que ha cambiado un poco, pero esta es la parte de la historia donde se nota menos. La otra está narrada en primera persona, aunque la que está en tercera es más bella literariamente hablando. Bueno, que gracias de nuevo, un abrazo, amigo.

Marien, a mí también me gusta mucho cómo escribes, je,je.. Pues sí, la cosa de publicar está muy malita, pero hay compañeros y compañeras que lo han conseguido, así que no perdamos la esperanza (por lo menos no del todo). ¡Esperemos que pronto sople el viento!
Un abrazo.

Sergio G.Ros dijo...

Muchas gracias, Oriafontan, viniendo de ti, que sé que eres un lector muy exigente, me alegra un montón. Lo cierto es que, como bien dices, a todos los escritos se pueden sacar defectos, pegas, apuntes... No tiene nada de malo, y creo que es positivo. De hecho, si alguna vez logro que algún agente o editor se interesen por mi obra, estoy seguro de que me harán hacer un nuevo pulido, desde otra óptica.
Te agradezco tus apuntes, amigo.
Un fuerte abrazo.

Nuria, muchas gracias. También te deseo que tengas suerte (todos lo necesitamos un poco, ¿verdad?). Un beso.

Sergio G.Ros dijo...

Jope, Patrick: muchas gracias. Espero que tus deseos se hagan realidad, amigo. La verdad es que ahora estoy un poco chof, pero poco a poco iré saliendo del bache. Un fuerte abrazo.

Sergio G.Ros dijo...

Ja,ja.. Me ha gustado tu comentario, Francisco.. Cojones neuronales... Ja,ja.. Bueno, de sobra sabes cómo se mueve el mundo editorial, y más en España: lo de tu emigración laboral lo dice todo, ¿no?
Respecto a lo de salir en Gran hermano y demás, pues yo a eso no estoy dispuesto... ja,ja.. Pero seguro que serviría para promocionarnos.. Porque este país está bajo los efectos de la incultura, impuesta, curiosamente por los medios de comunicación que se supone que deben velar precisamente por la cultura.
En fin, esa es una batalla perdida de momento.
Oye, pues yo sí he dejado comentarios en tu blog, lo que pasa es que hay que insistir, de primeras no te deja, pero de segundas sale (ocurre en otros blogs también). Yo probaría con este tipo de ventana de comentarios (me refiero a la de mi blog) si a vosotros no os da problemas.
Copio el enlace de tu nuevo blog por si alguien no lo sabe. Un abrazo.
http://vidaspurulentas.blogspot.com/

Marta Abelló dijo...

Comparto alguna precisión que ha apuntado Oriafontan, pero como dices, cuando un editor se fije en tí, esto queda en segundo plano y se suple con una pequeña corrección.
Lo del Gran Hermano de Escritores podía ser una idea a estudiar. Se podría proponer un encierro en una buhardilla, rodeados de papel, tinta, pluma, ordenadores (a gusto de todos), libros, todo el tiempo del mundo para escribir...y todo el tiempo del mundo para leernos y criticarnos mutuamente. ¿Audiencia? No sé...¡Pero creo que lo pasaríamos bien!

Lola Mariné dijo...

Sergio, escribes estupendamente. Estoy segura de que tu momento está cerca.
Saludos.

B. Miosi dijo...

Querido Sergio,

El fragmento que has colgado es sencillamente espectacular. Un hombre que lleva una carga emocional encima, y debe cumplir con un ¿trabajo? matar a unas personas en la playa, pero con lo que no se siente conforme. Ya no está para eso. Sus rodillas crujen, sus emociones lo delatan.

Me ha gustado mucho esta parte, Sergio, y creo que falta poco para que una editorial se interese por tus novelas.

Lo que dice Oriofontan es cierto, particularmente con lo del autobús rancio. ¿Qué se entiende? podría ser un autobús con olor a rancio, sólo una forma más clara de explicar lo que vamos viendo a través de tus letras.

Tu estilo es bueno y el estilo literario me parece impecable.

Te deseo mucha suerte con esta novela, amigo, y creo sinceramente que la tendrás.

Besos!
Blanca

Sergio G.Ros dijo...

Gracias, Marta, como ya comenté, he trabajado mucho en este manuscrito, pero eso no quita que haya que pulirlo todavía más, con otros puntos de vista. Sabes por propia experiencia que uno se obceca tras múltiples lecturas, en su particular óptica, y necesita de aire fresco. Y, además, si luego tienes la suerte de que te contraten profesionales puedes contar con una visión "de mercado", mucho más comercial. Respecto a lo de Gran Hermano, creo que no funcionaría, ¿no recordaís que intentaron hacer un programa parecido a Operación Triunfo pero con actores y fue un absoluto fracaso?
Pero bueno, tal vez, lo pasaríamos bien, o quizá nos tiraríamos de los pelos (claro, el que tenga pelo).
Un abrazo, amiga.

Sergio G.Ros dijo...

Gracias, Lola. Ojalá sea así, je,je.. EStaría genial, amiga. Un beso.

Muchas gracias por tus palabras, Blanca. Como a todos os agradezco los comentarios y puntualizaciones, que creo muy acertadas. PEro si me lo permites, ya que ando de bajón, me quedo con la parte buena: que te ha gustado, je,je.. Un besote. :D

Armando Rodera dijo...

A mí también me ha gustado mucho, sergio, no lo voy a negar. A algunos puristas igual no le gustan las frases demasiado cortas, pero yo creo que son necesarias en determinadas circunstancias para dar mayor fuerza a la narración, como de un moodo más categórico.

Lo del Gran Hermano tampoco lo veo. Creo que fue en "Mientras escribo" donde King contaba algo de un campamento para escritores, no? Pero bueno, ya sabemos que la cultura en este país es algo superfluo y las audiencias sólo se fijan en programas basura.

Así que felicitaciones por tu texto que, como nos pasa a todos, necesitará sus pequeñas puntualizaciones cuando llegue el caso, pero que ya debería haber traspasado el umbral de agencias y/o editoriales. Esperemos que este año tengamos más suerte.

Un abrazo.

Sergio G.Ros dijo...

Gracias, Armando, esperemos amigo que este sea nuestro año, ¿no? ¡alguna vez tendrá que tocar! Lo cierto es que la cosa está muy,muy complicada, y parece que a uno se le agotan las puertas a las que llamar. Pero no nos daremos por vencidos.
Un abrazo y que tengas mucha suerte también, porque te lo mereces.

Maribel dijo...

Es una narración espléndida y, como ya te decían por ahí, no sé por qué no te han publicado, pues mira, porque no te llegó la hora, pero todo se andará. Me gusta tu estilo limpio, la fuerza de las descripciones y tu capacidad de transmitir emocion. Te dire que ese instante en la playa con la Beretta es buenísmo, me ha encogido el corazón. Te felicito.

Y cambiando de tema, con respecto al consejo de Hemingway, lo malo es leer los propios libros y que en vez de levantar el ánimo se te acabe de hundir, porque te aseguro que vivirás momentos en los que ni siquiera te gustará lo que has escrito antes. A mí me está pasando.

Un abrazo.

Marcos Moreno dijo...

Venga, tío, ánimo!!! si lo haces de coña y además tienes mil ideas en la cabeza.

El derecho a no estar on fire que reclamó alguien en una entrada de hace unos días tiene fecha de caducidad. Así que empieza a darle vueltas a una nueva historia y ponte de nuevo a hacer lo que más te gusta!!!

Un saludo a todos.

Sergio G.Ros dijo...

Gracias, Maribel, me alegro que te haya gustado. ¡chica, tienes razón!, ¡ya llegará mi momento! En fin, sigamos caminando, ¿no?
También debo darte la razón, hay a veces que me gusta mucho lo que escribí, pero otras, sin embargo, me digo: ¡pero qué mal!, ¡qué horrible!, ¡que vergüenza!
Un beso grande, amiga.

Sergio G.Ros dijo...

¡Hola, Marcos!
Sí, tienes razón, colega, ya está bien de rollos... De un momento a otro tendré que abandonar la caverna,,...je,je.. un abrazo.

Édgar R. Ahumada dijo...

Sergio, no por otra cosa, sino porque nos conocemos a través de FB, es que debo confesar que me siento sorprendido ante este fragmento que "cuelgas" en tu blog. Es el tipo de literatura que me atrapa y me deja con ganas de leer más. Recibe mis sinceras felicitaciones, que de seguro algo se está "hilvanando" en tu interior durante este tiempo de "sequía" de letras. Un abrazo.

Francisco Gijón dijo...

Sergio

Un placer charlar contigo ayer y me reitero en todo lo que te dije. Este fin de semana te mandaré un mail con los datos de agentes en Argentina y otros países, así como una recomendación sobre cómo, cuándo y de qué manera hacer las cosas (según mi experiencia). Cuatro años no son nada, tío. Ya quisiera yo escribir como lo haces tú cuando sólo llevaba 4 años frente a la página en blanco.

No pierdas nunca el placer de la escritura ni la esperanza. Y TOTALMENTE DE ACUERDO en lo que hablamos sobre editoriales mediocres y "el mundillo vanidoso".

En mi mail te contaré cómo ha acabado la cosa o cómo va a acabar (tu ya me entiendes).

Un abrazo y la próxima ronda invito yo.

Rick

Francisco Gijón dijo...

Hola de nuevo Sergio

Aunque,como te he dicho, ya te mandaré este finde los datos que me pedías ayer, sí que te comento esto en tu blog, porque creo que le puede interesar a más de uno.

Hace unos días comentaba que CEDRO (el Centro Español de Derechos Reprográficos) no valía para gran cosa. El motivo es que se trata de una empresa privada que, con la autorización del Ministerio recauda una burrada de pasta controlando por un lado las fotocopias de los autores que, pagando, se asocian a ella y llevan un balance de las ventas declaradas por los editores.

Pues bien. Como dije, y por los motivos que te comenté ayer, eso no vale de gran cosa.

SIN EMBARGO... hay una auditoría llamada Nielsen (EL NOMBRE QUE NO SE ME VENÍA ANOCHE A LA CABEZA, ¿RECUERDAS?) que es LA ÚNICA HERRAMIENTA DE CONTROL EXTERNO DE LAS VENTAS DE LIBROS EN ESPAÑA. Abonarse cuesta un ojo de la cara (prohibitivo para los autores y carísimo para las asociaciones de escritores)

Pero los agentes literarios sajones (entre ellos el mío) hace tiempo que se asociaron para pagar la cuota de NIELSEN. Esto les permite controlar las AUTÉNTICAS VENTAS DE EJEMPLARES DE CUALQUIERA DE SUS AUTORES REPRESENTADOS (al fin y al cabo van a comisión y defienden sus derechos).

No me consta que los representantes españoles estén asociados (tal vez sí), pero te aseguro que los sajones que operan en Reino Unido y USA sí que lo están.

Ese es el truco: tener acceso a Nielsen.

(si por comentarios anteriores me he llevado ya un puyazo, imagino que por éste me van a esperar en la puerta, pero ahí queda).

Metéos en GOOGLE e informaros de NIELSEN o consultad a vuestros agentes a ver por dónde salen. Esto va sobre todo para los que hayáis publicado y no acabéis de tener claras las cuentas.

Sergio G.Ros dijo...

Pues muchas gracias, Édgar, me alegra que te haya gustado el fragmento de la novela. Me da muchos ánimos, amigo.
Y como dices, esperemos que esta sequía agudice el ingenio y alimente la inspiración.
Un abrazo.

Sergio G.Ros dijo...

Lo mismo digo, Francisco.
Esperaré ese email tuyo como agua de mayo, me vendrá muy bien para tener otras ideas en la mollera, je,je..
Respecto a lo de las editoriales mediocres, muchos compañeros y compañeras podrían contra experiencias desastrosas, de eso estoy seguro.
Bueno, y respecto a mí, ya te dije que soy un principiante y que tengo mucho que aprender, ah, y que me da mucho palo hablar en público.
¡Nielsen! Ah, es que yo lo sabía pero no lo recordaba. Es cierto, es una consultoría que no sólo se dedica al sector literario, pero la clave es tener acceso a ella.
En fin, como te dije, tu opción de encarar la carrera literaria en el extranjero me parece la verdad que muy interesante.
Un abrazo, amigo, y mucha suerte.

ALEJANDRO CASTROGUER dijo...

Muy conseguida esta narración, Sergio, enhorabuena. Consigues transportarnos al lado del personaje.

Señalar "se oían los estertores de las sirenas de ambulancias y bomberos." >> genial.


P.D.- Gracias por seguirme donde tú sabes.

Francisco Gijón dijo...

¡Cosas de la vida Sergio! Pero los que acabamos perdiendo no somos precisamente nosotros, que la crisis agudiza el ingenio y reduce el escrúpulo (es como los directores de banco, que hace veinte años parecían ministros del
Movimiento y ahora botones art noveau). A mi se me ha vencido el plazo y na de na. Bendita la hora que hice lo del prestamista: a partir del lunes el problema ya no es mío (y encima me viene bien ya te contaré por qué)

Me voy a Alicante a pasar el día y despedirme de la familia. El lunes tengo que hacer un pequeño trabajo y he encontrado vuelo para embarcar esa misma tarde.

Estaré en contacto desde la lluviosa isla y te mando el listado esta tarde o mañana.

Abrazos y buen finde a todos

Sergio G.Ros dijo...

Pues nada, Francisco, te deseo que todo te vaya estupendamente. SEguro que así será: empiezas nueva vida y nueva aventura.
¡No nos olvides!
Un abrazo.