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sábado, 26 de diciembre de 2009

BALANCE 2009

Hace un año, más o menos, acababa de terminar mi tercer manuscrito y daba mis primeros pasos por los foros literarios. Así, en noviembre, había descubierto el post abierto por Elisabet (Montse de Paz) en Bibliotecas Virtuales, conociendo a otras personas que, como yo, trataban de hacerse un hueco en el sector editorial.
Si intento recordar mis sensaciones de entonces, creo que me encontraba en un ficticio estado de gracia: Poseía una especie de ingenuidad que, supongo, rodea a todos los escritores en ciernes. Plenamente convencido de mis posibilidades, de mi obra, no podía siquiera imaginar que ésta tuviera fisuras o problemas de ninguna clase. Ni siquiera me había planteado el revisar en profundidad mis manuscritos. Este alarde de inconsciencia me llevaba en ocasiones, y debo confesarlo, a creer que “el problema” de no publicar era culpa, únicamente, de “otros”.
También recuerdo que por aquella época recibí varias cartas y llamadas de teléfono de supuestos editores que alababan mi obra pero que pedían, a cambio de la publicación, aportaciones económicas. Algunas parecían atrayentes, como la compra de un número pequeño de ejemplares, pero, todas, al fin y al cabo, no eran más que coediones o autoediciones malamente camufladas.
Por todo esto: por el despertar de mi inconsciencia y los consejos contra la coedición, os estoy muy agradecido compañeros.
Durante los primeros meses de 2009, mi tercer manuscrito empezó a interesar a algunas agencias y editoriales importantes, que tras recibir una propuesta y algunos capítulos, me pidieron el original completo. Paralelamente, el mismo manuscrito, recolectó un buen número de rechazos. No sé a vosotros, pero para mí, comprobar la bandeja de entrada de mi correo se había convertido ―ya por aquel entonces― en una rutina obsesiva. Fue en esa época cuando me zambullí de lleno en la escritura de mi cuarta novela, que había surgido de un paseo en el día de Navidad con mi perra Layka.
Además de Bibliotecas Virtuales conocí otros foros: Locus Literario, Prosófagos y Ábrete Libro! Aprendí que existe una cosa que se llama “Revisar manuscritos” y, en medio de esa creciente labor de aprendizaje a través de los vericuetos del mundo editorial, recibí una llamada de un agente literario para hablar de mi obra. Fui a Valencia, y aquella primera entrevista donde hablé de “literatura”, me gustó, por qué negarlo, pero luego, de regreso en casa, tras meditarlo tranquilamente, aconsejado por mi esposa y una buena amiga que había hecho en mi bagaje ciberespacial, me di cuenta de que esa agencia sólo vendía humo, y demostraba que hay mucha gente sin escrúpulos.
Poco después, recibí un email esperanzador de una gran agencia que se interesaba por mi tercer manuscrito, y que quería someterlo a más informes de lectura, pues al parecer había pasado ya algunos filtros. Con el ánimo renovado, seguí con mi cuarta novela, y la acabé en agosto. Todos los que escribís sabéis el gran vacío que te queda tras acabar una obra intensa. Yo estaba agotado, pero necesitaba distraerme con algo y no tenía intención de embarcarme en otra gran historia de momento. Fue entonces, cuando, a tientas, creé “El alma impresa”.
Gracias a ella, he hecho nuevos amigos y amigas. Y ese ha sido mi mayor orgullo: vuestra amistad y compañía. Es maravilloso encontrar tanta actividad, tantos sueños y esperanzas: algunos sois grandes escritores, noveles o experimentados, pero grandes, y también, grandes lectores, amantes todos de la literatura. Muchos tenéis increíbles páginas webs, blogs imprescindibles, y casi todos, más o menos, sois ciudadanos activos de foros virtuales.
Fruto de estas nuevas amistades, conocí a dos grandes amigas, que me brindaron su ayuda para encarrilar la corrección de mi nuevo manuscrito, con gran generosidad. Sólo puedo decir que aprendí mucho acerca del arte de la corrección, un nuevo enfoque de la obra, algo que, visto ahora, considero imprescindible.
También me animé a participar en una tertulia literaria (El escarabajo palabrero), que se celebra mensualmente en mi ciudad, donde conocí a más gente extraordinaria, y, de ese modo, me abrí un poco más a lo que ocurría ahí fuera, asistiendo por vez primera a presentaciones de libros.

Aunque, por supuesto, mi andadura no estuvo exenta de tristeza, ya que recibí dos malas noticias: la agencia literaria que me estuvo dando esperanzas durante casi todo el año, finalmente, no se decidió a contratarme, y, por otro lado, una de las grandes editoriales, respondió, tras mi insistencia, con unas frases demoledoras hacia mi escritura.

Pero, si miro hacia atrás, y hago balance, éste ha sido un año muy bueno, porque he aprendido mucho. Ahora, mi objetivo prioritario consiste en convertirme en un buen escritor. Escribir bien es mi máxima prioridad, y la publicación, de darse, será una consecuencia de eso.
Tampoco puedo olvidarme de que este fin de año me ha traído otras cosas buenas: mi primera entrevista a cargo de la escritora Blanca Miosi, en la excelente Prosofagia, y también que Patrick Ericson me pidió escribir el prólogo de su nueva novela (gracias a la sugerencia de Oriafontan): “La memoria de Lucifer”, que hice encantado, y que al parecer le ha gustado tanto a él, como a su editor y agente.
Y, para terminar, debo decir que estoy orgulloso de este blog, que a pesar de comenzar con titubeante paso (mi miedo a la informática), ha supuesto una apertura aún mayor hacia el mundo literario que se mueve ahí fuera, ajeno, muchas veces, a la manipulación del mercado, a los gustos caprichosos de la oferta y la demanda; ese mundo poblado por vosotros, por vuestras ideas, por vuestros sueños, y, sobre todo, por vuestro amor por la literatura.
Por tanto, sólo me queda agradeceros vuestras palabras de aliento, vuestros consejos, vuestros toques de atención, vuestras discusiones, vuestra amabilidad, vuestras protestas, pero ante todo, vuestras continuas visitas, comentarios y opiniones, que son pequeñas joyas pendidas de este arbolillo construido con palabras que, poco a poco, y gracias a vuestra generosidad, se ha ido convirtiendo en un árbol alegre y fuerte que crece firme e impreso en esta maravillosa realidad virtual.



Os deseo un Próspero Año Nuevo:
Que vuestros sueños se cumplan y os desborde la felicidad.


P.D. Aunque aparece algún nombre propio en el texto, son excepciones necesarias para la comprensión del mismo. Realmente me hubiera gustado poneros a todos, peros sois tantos que tenía miedo de dejarme a alguno. No podría perdonármelo, así que espero que sepáis comprenderlo.