
Los foros y blogs literarios han supuesto una extensión de los antiguos cafés tertulianos; Internet tiene cientos de ellos, pero si uno busca con ahínco puede encontrar auténticas joyas.
Hoy quisiera recomendaros el Foro Prosófagos, un foro que es más que un foro, y que está frecuentado por escritores noveles y no tan noveles, por voraces lectores, pero, ante todo, por amantes de la palabra escrita.
Prosófagos se inició allá por septiembre de 2007, y parece mentira todo lo que ha evolucionado desde entonces. Hoy por hoy es un lugar de visita obligada para quienes sufren de inquietudes literarias y, me atrevería a decir, existenciales. Unas inquietudes que alumbraron una revista imprescindible: Prosofagia.
A aquellos que sueñen con ser escritores, les aconsejaría encarecidamente que prueben a colgar algunos textos en la zona de prosa o poesía (donde corresponda) y dejen que los avezados prosófagos opinen sobre los mismos. Será una forma de medirse, de curarse en humildad… en definitiva, de saber si uno va por el buen camino. De cualquier modo, os aseguro, encontrará la alegría de sentirse acompañado en su viaje.
Hoy quisiera recomendaros el Foro Prosófagos, un foro que es más que un foro, y que está frecuentado por escritores noveles y no tan noveles, por voraces lectores, pero, ante todo, por amantes de la palabra escrita.
Prosófagos se inició allá por septiembre de 2007, y parece mentira todo lo que ha evolucionado desde entonces. Hoy por hoy es un lugar de visita obligada para quienes sufren de inquietudes literarias y, me atrevería a decir, existenciales. Unas inquietudes que alumbraron una revista imprescindible: Prosofagia.
A aquellos que sueñen con ser escritores, les aconsejaría encarecidamente que prueben a colgar algunos textos en la zona de prosa o poesía (donde corresponda) y dejen que los avezados prosófagos opinen sobre los mismos. Será una forma de medirse, de curarse en humildad… en definitiva, de saber si uno va por el buen camino. De cualquier modo, os aseguro, encontrará la alegría de sentirse acompañado en su viaje.
Con estas palabras, escritas en el boletín que elaboro mensualmente, presentaba el foro Prosófagos a mis amigos de la tertulia literaria El Escarabajo Palabrero. La tertulia propiamente dicha tuvo lugar el sábado pasado en la librería Escarabajal y estuvo centrada en la novela “Corazón tan blanco”, de Javier Marías, autor que crea admiración y animadversión a partes iguales. Personalmente la charla me dejó un buen sabor de boca, pues hasta con opiniones en contra uno aprende un poquito más acerca de la literatura. Marías, escritor profusamente literario, con giros y giros de lenguaje, pausas, comas, paréntesis, repeticiones, reiteraciones… encabeza un ala de la escritura muy particular, de la que, en mi opinión, se puede aprender mucho (para lo bueno y para lo malo).
Antonio Lois (creador de la tertulia) y un servidor en una foto retrospectiva.
Si queréis que os diga la verdad, cuando hablé de Prosófagos se me puso el vello de punta. Creo que es realmente hermoso que un grupo de personas anónimas, que no se han llegado a conocer en carne y hueso, de lugares tan lejanos como Argentina, Venezuela, Barcelona, Estados Unidos… hayan creado una revista literaria, a partir de su convivencia en un foro donde, entre otras cosas, cuelgan sus relatos y opinan sobre los demás, dan consejos, critican… pero sobre todo aprenden y dejan constancia de su amor a la literatura. Es una manera muy humilde y muy humana, cálida y nada impersonal, de demostrar al mundo que, de alguna manera, estamos interconectados, y que los sentimientos y las emociones pueden transmitirse a través del lenguaje, algo que bien pensado, es increíble.
Por último, se repartió entre los asistentes un detalle de Prosofagia: varios números impresos para que pudieran conocerla de primera mano. Estoy seguro de que mis amigos de la tertulia disfrutaron con ese presente pues muchos de ellos son escritores, o aspirantes a escritor (yo creo que pertenezco al segundo grupo, je,je..), y participan en talleres de escritura.
Sé que es una gota de agua en el océano, pero ¿no sería hermoso que todos, en la medida de nuestras posibilidades, habláramos de Prosofagia a la gente que conocemos?
Quizá el boca a boca lleve a esta estupenda revista a ser algo inmenso. Fijaros que no digo grande, porque grande ya es.
Ah! Y perdonad por la primera foto que, como soy un poco zopenco, la tomé cuando algunos tertulianos ya se habían ido. Pero los que están demuestran una cosa, ¡Prosófagos vive!
¡Salve, Prosofagia!