domingo, 13 de marzo de 2011

Valor de escritor


Valor de ley, de Charles Portis, es un libro excelente, cojonudo, una de las mejores novelas que me he metido entre frente y coronilla en mucho tiempo. Una novela sin pretensiones, narrada en primera persona por una niña nada convencional, Matiie Ross, con un carácter de aúpa, y que te deja, al cerrar la última página, con el regusto de las grandes historias que tardarás mucho tiempo en olvidar. Yo, con esta memoria de pez que me caracteriza, no recordaré muchas cosas sobre ella dentro de un tiempo, pero sí guardaré en la retina de mi cerebelo la intrépida cabalgada de Rooster Cogburn, un vaquero gordo, viejo y tuerto (que interpretara en el cine John Wayne), montado sobre su fiel caballo, asiendo dos grandes pistolas en las manos y las riendas con los dientes, y al texano LaBoeuf, con su rifle Sharp, capaz de acertar en un blanco a más de seiscientos metros. Una historia de venganza, cruel, real y desbordantemente viva.

Bien, pues este libro me ha convulsionado de tal manera que he estado reflexionando en los últimos días sobre dónde reside la grandeza de los escritores, y, en mi caso particular, hacia dónde quiero dirigir mi camino literario. En la actualidad, abrumado por el trabajo y aprovechando cada segundo de tiempo libre para estar con mi retoño, no dispongo de casi espacio para la literatura. Pero, ¿necesita tanto espacio?

Y he aquí parte de mis reflexiones, que os traslado sin ánimo de lecciones morales:

¿No os sentís, a veces, demasiado condicionados por las respuestas de agentes y editores?, ¿hastiados por los tiempos de espera?, ¿por las tendencias, por los géneros, por si vuestro libro será largo, corto o políticamente correcto?, ¿por si será vendible, si se “llevará” ahora?
Y, ¿no os parece todo un poco de locos?, ¿un poco estúpido?
¿No creéis que nosotros mismos hemos impuesto demasiadas presiones, demasiadas barreras? ¿Demasiados facebooks, bloggers, foros…?

Pregúntate: ¿Es eso tan importante para escribir? Y, sobre todo, ¿crees que eso te ayudará a ser escritor?, ¿te ayudará a bajar al sótano para encontrar lo que buscas?

¿¿De verdad??

¿¿De verdad??

23 comentarios:

María dijo...

Me has dejado con más preguntas que respuestas, mi querido amigo Sergio.
A veces pienso que yo solo escribo para mi y para otros, que como tú echan un bistacico a mis poemas. Como sabes, es lo que más me gusta, la poesía.
Y no me preocupa el mundo del papel.

Muchos besos.

Marc Moreno dijo...

La cuestión es saber si quieres escribir para que te lean tus amigos o si quieres dedicarte profesionalmente a ello. O entras en el juego o no.
Es como si vas a una entrevista de trabajo. Tienes un cv de coña y dos másters pero... vas a la entrevista en chanclas y pantalón corto o te vistes bien?

B. Miosi dijo...

Querido Sergio:

No es necesario bloggear, ni estar presente en todas las redes sociales para ser escritor. En ellas se está presente para comunicarse con los amigos, lo cual es en cierta forma, una manera agradable de perder el tiempo. Pero si se desea ser escritor, es mejor dejar de hablar y ponerse a escribir. Al menos a mí me resultó así. Empecé con los blogs, después de haber publicado. Y siempre tengo en cuenta que escribo porque me place, me llena, me reconforta. Si publico, estará bien. Uno más para la colección, pero es todo, no me hará cambiar de manera de pensar.

Besos,
Blanca

Martikka dijo...

Para ser escritor sólo hay que escribir. Y reescribir. Nada más. No importa si se publica o no ¿acaso no existen los libros publicados después de la muerte del autor? Los blogs son una manera de relacionarnos entre nosotros los escritores y gente afín. Es un medio fantástico para compartir ideas, pero esas han de encontrarte (algún día, algún rato) trabajando.
Que te reconozcan o no, no significa nada más que quizás no es tu tiempo, quizás lo hubiera sido otro (más atrás o más adelante en el tiempo). Y se me viene a la mente una idea: un archivo donde guardar todos los textos inéditos (aunque ¿todos valen la pena?) para ser revisionados años-siglos más tarde.

Abrazos

Pilar dijo...

Excelente reflexión y, difícil respuesta a todo. En mi opinión todas esas presiones influyen en tu vida, en qué y cómo escribes... Es como si se contaminara. Hay que escribir desde dentro sin pensar en adónde llegará, quién lo leerá, cuánto ganaré, al menos no como prioridad para narrar una historia. Cuando escribimos deberíamos centrarnos solo en disfrutar, ser siempre novatos en cuanto a sensaciones al teclear, vivir ese presente sin pensar para nada el destino de nuestro trabajo.

Maribel dijo...

Sí que te ha convulsionado, sí.
Pues, contestando a alguna de tus preguntas, creo que se alcanza cierta madurez literaria cuando se empiezan a tomar las cosas con calma, sin ese estrés por la respuesta del agente o del editor, sin esa desesperación por la espera.
Escribir es un acto íntimo, nunca ha sido objeto de exhibiciones hasta la aparición de Internet. No es necesario que contemos en cada momento qué estamos escribiendo, qué estamos corrigiendo, qué esperamos de este premio o de otro.
A veces, incluso, no es ni conveniente.
En este sentido me siento satisfecha. Creo que ahora escribo sin que nada me condicione, y con la tranquilidad de saber que el camino es largo y pedregoso. Y sin quejarme. Al menos en público.

Un abrazo.

Sergio G.Ros dijo...

Lo sé, María, sé de tu amor por la poesía. Eso te hace muy grande y especial. Besicos.

Sergio G.Ros dijo...

Bueno, eso que comentas, Marc, lo he leído bastantes veces y no estoy del todo de acuerdo. Yo creo que, si uno escribe con honestidad, lo hará porque ama escribir sin pensar en nada más. Ya sea para dejarlo en un cajón, para que lo lean sus amigos, o el público en general. Aunque entiendo tu enfoque. Un abrazo y gracias por comentar.

Sergio G.Ros dijo...

Sí, Blanca. A mí me pasó algo parecido.. aunque no llegué a los blogs después de publicar, aunque sí después de haber escrito tres manuscritos. Sin embargo, mi reflexión va más enfocada a que detecto que las redes se vuelven más que nunca "redes" para muchos escritores que quedan atrapadas en ellas. En un bucle un tanto peligroso. Un placer leerte, amiga.

Sergio G.Ros dijo...

Todo lo que dices, Martikka, me gusta mucho. Tu idea no está mal, aunque ahora que recuerdo, leí ahce tiempo algo sobre que los blogs y en general todo lo que publicamos en la red se queda colgando en el ciberespacio...¿para siempre? Eso da un poco de vértigo. Ah, aunque no creo que todo lo que yo guardara valdría la pena... humildad, siempre humildad. Besos y gracias por tu comentario.

Sergio G.Ros dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo, Maribel. Ahora, ciertamente, no tengo ningún estrés por publicar. Ninguno. Solo quiero una historia que me remueva las entrañas y me haga disfrutar escribiendo. Un abrazo.

José Antonio López Rastoll dijo...

Hola Sergio,

Yo estoy completamente de acuerdo con Maribel y contigo. Escribir es un acto íntimo, no debe ser una actividad condicionada.
Hoy en día existen muchos manuales del saber escribir, pero ojo con lo que decía Óscar Wilde: "No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo".
No sé si tú, pero yo tengo algo que decir.

Un abrazo.

Lola Mariné dijo...

Ya veo: el plena crisis existencial de escritor...

No, no creo que sea necesario plantearse todo eso, ni estar en todas partes, lo unico que hace falta es disfrutar escribiendo.

Saludos

MiánRos dijo...

Hola Sergio,

Toda agitación alrededor de uno mismo altera la superficie en la que nos movemos. Supongo, y solo supongo, que desde el momento que echamos a escribir y vamos más allá esperando resultados, es el momento en el que empiezan los problemas, y como consecuencia en nuestra conciencia salta la alarma: ese botón rojo que nos inflama de preguntas como las que expones e incluso muchas más. Esto, trasladado a la pintura (por poner un ejemplo): ¿cómo es que la pintura de Vincent Van Gogh en vida del pintor pasó más que desapercibida y con el paso de los años fue tomando elogios y a ser buscada y deseada?; esto cómo se come: antes no valía y ahora sí. Tal vez nos debiéramos de preguntar si estamos en el lugar y en el momento adecuado ¿o no?
Por tanto es mejor que no busquemos un por qué, ya que seguro encontramos como respuesta otro por qué quizá más indiscutible.
Un abrazo, y feliz semana.
Mián Ros

Alejandro Laurenza dijo...

Sergio,

Adhiero a cada palabra de Maribel. No condicionarnos por todas esas cosas al escribir, quizá sea lo más honesto.

Deberíamos lograr una separación entre el trabajo de escritura y la búsqueda de publicación, o incluso la difusión de la obra publicada. Al menos es lo que siempre intento: escribir para mí, para que me guste sinceramente (corrigiendo todo lo que sea necesario, claro). Y después vemos el resto.

Un saludo,
Alejandro.

Blas Malo Poyatos dijo...

Hay que saber distinguir lo importante de lo que no. Si no se tiene tiempo para todo, es normal. Lo importante es disfrutar haciendo lo que haces, sea escribir o leer o estar con tu hijo.

¿Que hoy el día no da para más? No problemo, mañana volverá a amanecer otra vez.

Nos pasa a todos.

Un abrazo.

Francisco de Paula dijo...

Estimado Sergio, aquí mis respuestas a las preguntas en negrita:

Sí, mucho (a las dos primeras).

No, no y... no, a las tres últimas. Si bien me gustaría matizar que no más que cualquier otra experiencia vital. Al fin y al cabo, lo que sucede mientras no escribimos no es sino alimento para el tiempo que pasamos escribiendo. Lo que está claro es que a mí no me parece que ese alimento sea mejor que cualquier otro.

Un fuerte abrazo desde Sevilla.

Fernando dijo...

Lo interesante de la historia de Valor de Ley es que no puedes juzgar la mera apariencia. Un tuerto borracho entrado en años esconde cualidades que sólo una niña es capaz de ver que a la vez tiene caracteristicas propias de adultos.

Sobre tus preguntas: Ser uno mismo; es valor de ley.

María (anxana) dijo...

Hola Sergio,
Yo empecé escribiendo para mí, como algo íntimo, un mundo que fuera sólo mío. Después, cuando inicié esta carrera de obstáculos que es conseguir publicar un libro, y me di cuenta de la presión que sufre un escritor por parte de las editoriales y las agencias, con sus rechazos impersonales, ausencia de respuestas y vacíos en general, la cosa cambió.
No se puede escribir condicionado por las presiones, porque ya no será divertido y ese pequeño mundo que has creado, deja de ser tranquilo para convertirse en un lugar angustioso en el que no paras de cuestionártelo todo, incluso si de verdad sirves para esto.
Por suerte, yo le vi las orejas al lobo, y recuperé el entusiasmo y las ganas de disfrutar escribiendo por el simple placer de hacerlo. Lo demás vendrás cuando toque.
Sobre las redes, he oído todo tipo de opiniones. Escritores que afirman que serían completamente desconocidos para el público sin ellas, otros que creen que pueden ser un lastre de cara a las editoriales si publicas en ellas tus escritos, y otros que reniegan totalmente de su uso. Supongo que depende de cada uno.
Un beso

Miguel Monte Real dijo...

Hola, Sergio:

Supongo que cualquiera que haya escrito un libro y quiera publicarlo llega a hacerse ese tipo de preguntas. Quizá la ansiedad y zozobra pasen al verse publicado, pero puede que rápidamente sean sustituidas por otra clase de preocupaciones: promoción, ventas que no llegan, segunda novela caótica... ¿quién sabe? La cuestión es disfrutar del momento en el que estás y valorar exactamente lo que tienes.

Yo no tengo ni idea si algún día publicaré, pero en mi balanza diaria, es peso ligero. Disfruto mucho al escribir, y disfruto aún más de soñar que aquellos que me quieren, en otro contexto de tiempo, lean lo que su ¿padre, amante, marido? escribió hace tantos años, como un jeroglífico lleno de claves a descifrar, complemento de los silencios, lugares, vivencias que recorrimos juntos.

Ahí te dejo otra motivación mucho más constructiva y divertida que la ansiedad, espero.

Un saludo.

Sergio G.Ros dijo...

Totalmente de acuerdo, José Antonio: escribir es un acto íntimo. Un abrazo y gracias por tu comentario.

Lola, pues sí, esas fases las tiene todo escritor, lo importante es amar la escritura.

Genial tu reflexión, Mián, para meditarla con calma. Sabio, como siempre. Un abrazo.

Sergio G.Ros dijo...

Estoy contigo, Alejandro: escribir es un acto honesto. Un abrazo.

Gracias, Blas. Sí, uno lleva una vida ajetreada, sin apenas tiempo. Pero lo importante es disfrutar de lo que se tiene. ;)

Gracias, Francisco por tu comentario. Sí, uno debe vivir, porque es la vida la fuente de inspiración de lo que uno escribe, ah, y también los libros, claro.

Sergio G.Ros dijo...

Anxana, o María, me ha gustado mucho tu experiencia, ya la había leído en BBVV, aunque no comente mucho. Es cierto lo que comentas: todo depende del punto de vista de cada uno. Te deseo mucha suerte, gracias por tu comentario.

Gracias Miguel por esa motivación tuya, interesante y muy emotiva. Gracias por compartirla. Un abrazo.