domingo, 10 de junio de 2012

Melancolía



Últimamente me emociono con mucha facilidad.
Quizá es algo circunstancial, una racha transitoria, o quizá es que me estoy adentrando en una nueva etapa de la vida, esa edad intermedia donde uno se da cuenta de lo frágil y sutil que es nuestra existencia.
A diario, como padre, recibo una dosis de cálida vitalidad de mi pequeño hijo, que crece a pasos agigantados, y, al mismo tiempo, como contrapartida, observo el declive lento e inexorable de mis propios padres, que planean sorteando los achaques del tiempo.
…La salud, ¡qué tesoro tan extraño y difuso!
Mientras la posees no eres capaz de percibir su incalculable valor, y cuando la pierdes… ¡Oh!, ¡cuánto anhelas las cosas más nimias que te hacen feliz!
Quizá por todo esto, a menudo me invade una oleada de melancolía y me quedo sin respiración. Entonces despierto arrullado por la respiración de mi hijo, y escucho el susurro de mi mujer, entre penumbras, preocupándose por mí.
Cuando vuelve el silencio, aún con el corazón palpitando, cierro los ojos y vuelvo a respirar.

11 comentarios:

Aprendiz de mucho dijo...

Pues eso que te pasa no tiene solución. Como mucho, al acabar el día, poder hacer un rápido resumen donde concluyas: hoy ha valido la pena, he vivido el día al 100%.
Quizá en ti sea una racha; pero a mi parecer, quien no percibe la vida tal y como tú la describes, tiene muchos números de perder horas de su vida (incluso días enteros y hasta meses o años) en cosas absurdas que al final no te dejan más que un gran vacío.

Saludos

Begoña dijo...

Estás en esa etapa en la que aún tienes a tus padres. Disfruta todo lo que puedas junto a ellos y deja que tu hijo se empape de los dos.
Estás en esa etapa feliz en que abuelos y nietos sellan vínculos igual de valiosos para los dos.
Saludos

Anónimo dijo...

Sólo decirte que he leído tu entrada, que he pasado por aquí.

Blas Malo Poyatos dijo...

Melancolía también es ver, día tras día, cómo se desmonta poco a poco todo lo que conocíamos.

Supongo que maduramos, empezamos a encajar nuestras piezas del puzzle de otras formas, que antes no veíamos, Sergio.

Un cordial abrazo

María dijo...

Hola amigo.

Te comprendo perfectamente, yo hace años que me muevo en ese mundo de melancolía ocasional y de agobio, a veces sin motivo aparente, otras cuando aparece esa gota que hace al vaso desbordarse sin remedio.

¡Vive! y disfruta de lo que tienes de bonito.
Tres besos y algunos más.

Lola Mariné dijo...

La melancolía es inherente a las almas sensibles, y la tuya, lo es.
Saludos!

Sergio G.Ros dijo...

Sí, aprendiz de mucho, sin duda la vida está para vivirla, gracias por tu comentario ;)

Totalmente, Begoña, es precioso ver la interacción entre abuelos y nietos. Gracias por tu comentario, ;)

Gracias por pasarte Anónimo

Sergio G.Ros dijo...

Sí, Blas, ¡y menudo puzzle! La cosa está muy, pero que muy malita, habrá que tener esperanzas! Un abrazo y gracias por comentar

Gracias, María, eso haré, disfrutaré al máximo. Un beso.

Muchas gracias, Lola, un besote.

Sergio G.Ros dijo...

Sí, Blas, ¡y menudo puzzle! La cosa está muy, pero que muy malita, habrá que tener esperanzas! Un abrazo y gracias por comentar

Gracias, María, eso haré, disfrutaré al máximo. Un beso.

Muchas gracias, Lola, un besote.

Esther dijo...

La melancolía es algo así como el recuerdo de la felicidad que se tuvo o que no se tendrá... No es difícil tratar con ella: basta escuchar a tu niño, y ya con eso es posible deshacerla como bruma: la melancolía no resiste a las felicidades del presente.

Un abrazo,
Esther

Cristina Macaya dijo...

Creo que lo mas bello de la vida es sentir y a la vez lo mas dificil de asumir para bien o para mal ser conscientes de nuestras emociones es un don manejarlas es un arte