domingo, 13 de febrero de 2011

Montse de Paz gana el VIII Premio Minotauro de novela

Pues sí, amigos, Montse de Paz, nuestra querida Elisabet de Prosófagos, la alma máter de muchos de los que buscábamos consejos literarios, ha ganado el VIII premio Minotauro de novela con CIUDAD SIN ESTRELLAS, una noticia para enmarcar, una de esas noticias que te hacen alegrarte porque recompensa el trabajo y el esfuerzo de escribir, porque alienta los sueños y la esperanza.
Es además, otra integrante de La generación del XXI.

¡¡¿Crisis?!!, ¡¡¿quién dijo crisis?!!

Desde este humilde rincón: ¡¡Enhorabuena, Elisabet!!


SINOPSIS DE LA NOVELA:
CIUDAD SIN ESTRELLAS
Ziénaga es un paraíso de cemento y neón, bajo un cielo invariablemente gris durante el día y anaranjado por la noche. Pero en los foros de los cazadores de antigüedades se habla de otro mundo fuera de los muros de la ciudad. Un mundo muy diferente al de las versiones oficiales, según las cuales un desierto inhóspito rodea las escasas zonas habitables del planeta. Sin embargo, las autoridades estatales se apresuran a sofocar estos rumores y los llamados «misticoides» son considerados rebeldes y castigados por el sistema.
Un atardecer, a la hora entreluz, mientras se dirige con sus amigos al burdel de lujo más afamado de la metrópoli, Perseo Stone tomará una decisión. Y les confesará un plan insólito que hará tambalear su mundo.
Montse de Paz, en la mejor tradición de la novela clásica de ciencia ficción, nos ofrece un relato sobre la pérdida de la inocencia y la búsqueda de la libertad.

LA AUTORA:


MONTSE DE PAZ
Montse de Paz Toldrá nació en Lérida en 1970. Licenciada en Filología Inglesa, trabaja y colabora con organizaciones humanitarias desde hace más de veinte años. Su afición literaria arranca de la infancia y se ha nutrido con las experiencias adquiridas en su labor social y profesional. Redactora y directora de dos revistas, ha elaborado guiones para programas de radio sobre valores humanos, e imparte charlas sobre solidaridad y voluntariado.
También colabora con algunas publicaciones escribiendo artículos de opinión y forma parte de la redacción de la revista literaria virtual Prosofagia. En la actualidad reside en Barcelona donde es co-directora de la Fundación ARSIS.
Ha escrito varios libros de ficción, poesía, una colección de relatos cortos y dos ensayos. En marzo de 2006 obtuvo el segundo Premio Literario de la Federación Andaluza de Comunidades (Premios FAC), por su escrito en prosa poética Leyendas en un patio andaluz. También ha publicado Estirpe Salvaje, Mujeres de Dios y Cómo curar los sentimientos negativos. Es la ganadora del Premio Minotauro 2011 con su novela Ciudad sin estrellas.

Su blog: Andanzas de una escritora en busca de editorial

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Os dejo varios enlaces:
http://www.hoy.es/rc/20110210/mas-actualidad/cultura/montse-gana-premio-minotauro-201102101805.html

http://www.antena3.com/videos-online/noticias/cultura/ciudad-estrellas-montse-paz-premio-minotauro_2011021100039.html

http://www.scyla.com/noticias/411/montse_paz_gana_viii_premio_minotauro_ciudad_sin_estrellas

lunes, 31 de enero de 2011

Sputnik, mi amor, de H. Murakami

Cuando he empezado a recibir opiniones de varias agencias literarias sobre Transmutación, algunas muy favorables aunque con la situación complicada del sector editorial como trasfondo, me he sorprendido con la relación intensa que tiene mi último manuscrito con la obra de Haruki Murakami. Ya lo decía alguien en uno de esos famosos consejos a escritores: “imita a los grandes”, a lo que yo apostillaría, “imita a los que te gustan”. De hecho, como he pasado unos días en el hospital por asuntos familiares he aprovechado para zamparme la novela “Sputnik, mi amor” y me he quedado con un buen sabor de boca, porque es una obra que emociona.
También me ha hecho preguntarme, seriamente, si en las condiciones actuales un autor tan laureado por crítica y público como Murakami (y cuyo nombre se escucha para el Nobel de literatura), publicaría fácilmente aquí, en España.
De todas formas, yo sigo soñando, ¿os imagináis ver publicada Transmutación en Tusquets?
Bueno, os dejo mis impresiones:
Sputnik, mi amor.
Haruki Murakami
Editorial: Tusquets
Año publicación: 2002 (primera edición).
SINOPSIS
Perdidos en la inmensa metrópoli de Tokio, tres personas se buscan desesperadamente intentando romper el eterno viaje circular de la soledad; un viaje parecido al del satélite ruso Sputnik, donde la perra Laika giraba alrededor de la Tierra y dirigía su atónita mirada hacia el espacio infinito. El narrador, un joven profesor de primaria, está enamorado de Sumire, a quien conoció en la universidad. Pero Sumire tiene una única obsesión: ser novelista; además se considera la última rebelde, viste como un muchacho, fuma como un carretero y rechaza toda convención moral. Un buen día, Sumire conoce a Myû en una boda, una mujer casada de mediana edad tan hermosa como enigmática, y se enamora apasionadamente de ella. Myû contrata a Sumire como secretaria y juntas emprenden un viaje de negocios por Europa que tendrá un enigmático final.

Reseña
Si se desgrana la obra de Murakami, uno puede llevarse la sorpresa de no encontrar nada especialmente relevante en el aspecto literario. No hay excesivas figuras literarias, el estilo podría decirse que es sobrio, minimalista en algunos casos… pero engancha, y ¡de qué manera!
Murakami tiene el don de producir un efecto hipnótico en la escritura, algo tan extraño que habría que honrar al primer editor que apostó por este escritor japonés: no en vano, sus novelas no pueden encasillarse fácilmente en un género concreto (pero tiene millones de seguidores en todo el mundo). Sputnik, mi amor es y no es al mismo tiempo una novela romántica, aunque subyace sobre ella, como una sombra prehistórica, la cadencia del trhiller, el suspense y una pizca de terror, todo ello bañado con un realismo mágico de gran originalidad. Podemos encontrar nexos comunes a otras de sus obras: el manejo de la primera y la tercera persona y que los protagonistas suelen ser personas extremadamente solitarias (de hecho la soledad se percibe como otro personaje, abrumador y perenne). Son además, casi siempre, personajes muy jóvenes, con una pasión desmedida por la música y la lectura, extremadamente melancólicos, con dificultadas para relacionarse completamente en el amor o en la sexualidad, en ambas o en una de ellas, que se ven inmersos en triángulos amorosos con personas del mismo sexo o el contrario, y, por encima de todo, destaca lo que parece ser un leit motiv constante en sus historias: la forma en que se enfrentan a un cambio importante en sus vidas. Me atrevería a decir que eso, el cambio, es el motor de Murakami y lo que hace que los lectores se queden enganchados a sus novelas, porque, humanamente, por muy extrañas que puedan parecer, son y se sienten como verdaderas.
… Y es que no hay una “lógica” racional en las tramas de Murakami, él mismo, en alguna entrevista, ha explicado que no sigue ningún proceso estructural prefijado. Son por tanto sus obras, en mi opinión, obras para ser leídas, no contadas. Donde no se respetan estrictamente las reglas literarias y donde nada es lo que parece, empezando por un lenguaje sencillo que desvela como pocos un extraordinario y desconcertante manejo de las emociones.
Sergio G.Ros

domingo, 16 de enero de 2011

Recapitulación

2010, literariamente hablando, no ha sido mi año más creativo. Gran parte del mismo ha rotado sobre la revisión de “Su nombre empezaba por E”, mi último manuscrito, una novela de acción, con tintes bélicos y de terror.
A mediados de año, tras recibir los consejos de una importante agencia literaria, me metí de lleno en una profunda revisión de la historia a la que rebauticé con el título “Transmutación” (revisión 5 del original). Entre los cambios destacaron la reducción (en torno al 15%) del número de páginas y un redimensionamiento de los personajes, diluyendo secundarios y potenciando protagonistas, además de pulir de nuevo todo el texto.
Este manuscrito nació como una novela ambiciosa pues quise que fuera un punto de inflexión en mi camino literario: alterné narradores y tiempos verbales diferentes, e incluso prosas contrapuestas.
2010 también ha sido el año de la Generación del XXI, una entrada en este blog que dio mucho que hablar en la Red (por cierto, El alma impresa ya va por las 40.000 visitas y 100 seguidores, algo que me llena de orgullo). En el 2010 he descubierto las novelas de varios amigos escritores: leí a Blas Malo, a Juan Jesús Hernández, a Felisa Montero, a Antonia J.Corrales, a Pedro de Paz… Colaboré (no tanto como quisiera) con la revista Prosofagia, y con la página Llegir en cas d´incendi, para la que hice algunas reseñas que habéis tenido la amabilidad de leer y comentar. Fue también el año en el que me convertí en el coordinador de la tertulia literaria El Escarabajo Palabrero, una experiencia inolvidable, y al principio abrumadora por la responsabilidad, donde puede charlar sobre literatura con gente maravillosa, sumergiéndonos en el mundo de Houllebecq, Fitzgerald, o Marías…
Ha sido también el 2010 mi año de acercamiento a algunos de los grandes como Flaubert, Chèjov, Zweig, Carver o Dostoiewski…
Y, sobre todo, el 2010 ha sido un año vital: en septiembre nació mi hijo Sergio, una implosión de alegría que sacudió nuestro mundo, y que llena nuestros días y nuestras noches.
El 2011 se vislumbra lleno de retos.

¡¡Salud y mucha fuerza para afrontarlos, amigas y amigos!!

domingo, 26 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

Este ha sido un año intenso, un año de esperanza, de miedo, pero también de grandes alegrías.
Es hermosísimo ver cómo comienza una nueva vida, pequeña y frágil, rodeada de tanto amor.

Os deseo de corazón unas preciosas Navidades y un próspero Año Nuevo.
Sergio G.Ros

lunes, 6 de diciembre de 2010

Trece cuentos inquietantes, de Felisa Moreno


Autora: Felisa Moreno Ortega
Editorial: Hipálage.
ISBN: 9788496919297
Año de edición:2010


RESEÑA

Trece cuentos inquietantes
me ha hecho recordar las noches de televisión en blanco y negro, y más en concreto las de una mítica serie: Alfred Hitchcock presenta.
Cada capítulo comenzaba con una pequeña introducción del orondo y genial Hitchcock (casi siempre en tono irónico aunque versara sobre temas tan mordaces como el asesinato) que, al final, regresaba para “entre comillas” relatar una breve moraleja. ¡Cómo olvidar esa silueta tantas veces reproducida! ¿Verdad?

Trece cuentos inquietantes de Felisa Moreno bebe de esa fuente tan primitiva y poderosa, y por otro lado olvidada, que es el suspense, puro y desconcertante, donde cada relato tiene como epicentro a personas normales viviendo situaciones extraordinarias. Relatos, por otro lado, llenos de pequeñas obsesiones que los dotan de gran singularidad, inquietudes nacidas del día a día, cotidianas, y donde el lector puede verse reflejado y "conectar": los problemas de pareja, las relaciones paterno filiales, la soledad, el paso del tiempo, las casas que se convierten en cárceles… los atropellos de coches.

Quizá Felisa Moreno no haya alcanzado aún su cénit como escritora, pero puedo decirles que tiene valentía y que me han sorprendido gratamente dos cosas de su escritura: la fuerza de su sencillez narrativa y la originalidad de algunas de sus historias. Sobre todo me ha llamado la atención los relatos en primera persona, donde en escasas páginas es capaz de adentrarnos de lleno en un relato y pillarnos, como lectores, por la retaguardia. Si tuviera que apuntar uno de los relatos por encima del resto, diría que me encantó “La habitación del pensar”, puramente hitchcockiana, donde no hay seres sobrenaturales, ni apariciones… pero que es, sencillamente, muy, muy inquietante.
Sergio G.Ros
Sobre la autora:
Felisa Moreno Ortega
nació en Alcaudete (Jaén) el mismo año en que el hombre llegó a la Luna. Con su novela La asesina de los ojos bondadosos obtuvo el Premio de Escritores Noveles de la Diputación de Jaén. Ha recibido numerosos premios y menciones en diversos certámenes literarios nacionales e internacionales y tiene más de una docena de publicaciones en antologías de relatos editadas en España y México.
Trece cuentos inquietantes es su primer libro de relatos, publicado en septiembre de 2010 en la Editorial Hipálage.
Para saber más:
Su blog
“El sueño de las palabras”

martes, 23 de noviembre de 2010

Entrevista a María Dueñas

Entrevistas con El alma impresa:
María Dueñas
(publicada originalmente en la revista Prosofagia)
Por Sergio G. Ros

Hace ya algunos meses acudí a la librería Escarabajal de Cartagena para conocer en persona a María Dueñas, la autora de El tiempo entre costuras, la novela revelación del año.
Ana Escarabajal, la dueña de la librería, tuvo la cortesía de presentarme como coordinador de la tertulia que, mensualmente, celebrábamos allí. En todo momento María se mostró muy amable, aunque nos fue imposible mantener una charla continuada debido al incesante goteo de lectores que se acercaban a su mesa, conversaban con ella y le contaban lo mucho que les había gustado la obra. Observándola me pregunté qué es lo que estaría sintiendo en esos momentos: hacía apenas unos meses, aquella mujer nacida en Ciudad Real, doctora en Filología Inglesa y profesora titular de la Universidad de Murcia, era una desconocida para el gran público, y ahora estaba firmando la decimoquinta edición* de su primera novela.
De nuestro encuentro rescato la impresión de haber conocido a una mujer accesible, culta, de maneras delicadas y con la que congenié porque a ambos nos gusta mucho la novela Desgracia, de Coetzee. Aproveché esa mano tendida para hablarle de la revista Prosofagia, una revista literaria que había nacido en la virtualidad, y que contaba con muchos escritores noveles y no tan noveles entre sus filas, hispanohablantes de todo el mundo. Eso creo que le gustó, pues la editorial Temas de Hoy le había comunicado que probablemente en otoño iniciaría una gira para presentar la novela en Sudamérica.
Y así fue básicamente como nació esta entrevista.

*N del A.: A fecha de hoy ya lleva 23 ediciones, ronda los quinientos mil ejemplares vendidos y ya se ha anunciado una futura adaptación televisiva.
María Dueñas y yo en la librería Escarabajal

—María, como te comenté, entre los lectores de Prosofagia hay muchos escritores, y entre ellos muchos noveles. No es ningún secreto que el panorama literario actual, ensombrecido por la crisis, no deja muchos huecos para ellos, ¿qué puedes decirles de tu experiencia?, ¿fue fácil para ti conseguir agente literario y después editorial? ¿Hay esperanza para los que intentamos (y me incluyo) publicar?
—Yo creo que hay muchísima esperanza, y mi caso es un ejemplo de ello. Comencé a escribir sin conocer a nadie en el mundo editorial, y cuando digo a nadie me refiero a cero personas del sector: ni escritores, ni editores, ni periodistas culturales, ni críticos… Por esta razón, lo primero que decidí fue buscar una agencia literaria que me representara. Tuve suerte y me aceptó Antonia Kerrigan. Y ahí arrancó todo…

—Personalmente, admiro mucho a Murakami Haruki, el exitoso novelista japonés que, un buen día, superados los treinta años, mientras veía un partido de béisbol, decidió ser escritor. ¿Crees que existe una edad determinada para empezar a escribir?
—En mi caso particular, desde luego, ha sido así: algo parecido a Murakami, salvando las distancias. En un momento concreto de mi vida, recién entrada en la década de los cuarenta, me topé durante un viaje con unos escenarios históricos entrañables y me pregunté cómo podía ser que nadie hubiera escrito sobre ellos. Y entonces, repentinamente, decidí hacerlo yo. Y me resultó muy sencillo, porque fui capaz de emprender mi camino con la lucidez que dan los años, las capacidades que la vida te hace desarrollar, y el sosiego suficiente como para abordar la aventura sin prisas ni ansiedades, disfrutando cada momento pero aplicando a la vez mi bagaje personal y la disciplina, el rigor y el ojo crítico que me han aportado la edad. ¿Habéis leído una columna de Arturo Pérez-Reverte en El Semanal destinada a jóvenes escritores y publicada hace apenas unas semanas? Pues habla de todo esto, y suscribo una a una sus palabras.

—Voy a hacerte una pregunta muy original: ¿Por qué escribes?
—Escribo porque la vida es muy ancha y no quiero limitarme a seguir una única senda estrecha y lineal hasta el final de mis días. Escribir me ayuda a expandirme, a enriquecerme; me entretiene, me ilusiona, me absorbe, me hace disfrutar…

—¿Qué te ha aportado tu experiencia vital en la soledad frente al teclado?, ¿cuánto de María Dueñas profesora, ama de casa, madre, antigua estudiante… pulula entre sus personajes?
—Soy una persona muy independiente que disfruta enormemente de la soledad, quizá porque mis actividades cotidianas están irremediablemente llenas de ruido y gente. Las largas —larguísimas— horas frente al teclado me han aportado ilusión, sosiego, satisfacción… A simple vista, ninguno de mis personajes tiene nada que ver conmigo, pero supongo que todos ellos guardan en el fondo algo de mí: de mi visión del mundo, mis principios, mis valores, mis querencias, mis afectos, mis preocupaciones…

—A estas alturas estoy seguro de que muchos lectores ya saben que parte de tu maravillosa recreación del Protectorado Español en Marruecos fue posible no solo gracias a una profusa labor de documentación, sino de las vivencias de tu propia familia. ¿Nace El tiempo entre costuras de un anhelo hacia una época especial, un lugar especial?
—El Protectorado de España en Marruecos terminó en 1956, hace poco más de cincuenta años y, contrariamente a lo lógico, su existencia parece haberse volatilizado en la memoria colectiva de los españoles, quizá por nuestros absurdos complejos respecto a lo correcto y lo incorrecto en la recuperación de nuestra historia más reciente. En cualquier caso, ahí estaba aquel viejo y entrañable Marruecos español, esperando que alguien se acordara de él. Y ahí estaba yo, cargada de información privilegiada aportada por quienes vivieron aquel mundo en primera persona. Unir una cosa y otra fue el arranque de la novela.

—¿No tienes la sensación de que esos lugares, como ocurre en la inolvidable Casablanca, actuaron como oasis en medio de la barbarie mundial, paradojas geográficas donde era posible que enemigos acérrimos compartieran un coñac y un puro?
—Aquel Marruecos ofrecía opciones vitales para todos: para quienes honradamente querían ganarse la vida, y para quienes por cualquier razón deseaban esconderse, reinventarse o empezar una nueva andadura sin mirar atrás. Eso convirtió aquel entorno en un tablero apasionante en el que se cruzaban todo tipo de individuos y circunstancias. De todas maneras, no todo fue distancia y sosiego frente a la barbarie: el inicio de la Guerra Civil española, por ejemplo, tuvo consecuencias muy desgraciadas para algunos de los que habitaban aquel mundo.

—De los personajes históricos destacan sobre todo Rosalinda Fox y Juan Luis Beigbeder (que por cierto, nació en Cartagena). ¿Por qué ellos?, ¿te sirvieron de inspiración, es decir fueron pieza clave en el planteamiento de la trama?
—Rosalinda Fox y Juan Luis Beigbeder fueron los detonantes de toda la trama, porque el hilo narrativo de la novela sigue su aventura vital a través de los años que estuvieron juntos. En algún momento inicial me planteé hacer de ellos los protagonistas de la novela, pero después preferí adoptar una posición más distanciada, y entonces creé a Sira Quiroga para que nos contara qué fue de ellos. Lo que pasó después fue que Sira comenzó a crecer y se hizo con el protagonismo absoluto de la novela.

—En toda la novela, y si me lo permites, incluso en el sello de algunos personajes (como la propia Sira), me pareció percibir una influencia de la cultura inglesa más allá de las tendencias o simpatías hacia uno de los bandos armados, algo muy sutil, que se percibe en la forma de transmitir las emociones. ¿Reconoces esa influencia en tus personajes?, ¿fue algo premeditado?, ¿crees que influye también en tu estilo literario?
—Por mi formación, profesión y afinidad personal, estoy muy vinculada al mundo anglosajón en todas sus vertientes: lengua, cultura, historia; incluso modo de vida en algunos aspectos. Me siento muy cómoda leyendo y escribiendo en inglés y funcionando entre sus gentes y sus instituciones. Todo eso creo que permea en mi escritura de una forma natural, sutil pero evidente. No lo hago a propósito; a menudo incluso es algo inconsciente que denoto mucho después, pero tampoco me esfuerzo por neutralizar ese componente tan integral en mi vida.

—Otra pregunta original: ¿Cuáles son tus escritores y libros preferidos?
—Muchos, muchos… Soy poco mitómana y, a pesar de tener una formación académica, soy muy ecléctica en mis gustos. Mezclo de todo: novela con-temporánea con clásicos, best sellers con premios Nobel, españoles con extranjeros…

—¿Qué rol tuvo la escuela en tu interés por la literatura? Como profesora de universidad que eres, ¿crees que hoy por hoy la educación formal encara de otra forma (peor o mejor) el despertar o sostener el interés por leer y escribir? ¿Encuentras diferencias notables con la enseñanza al otro lado del Charco, en Estados Unidos, donde has sido docente?
—Las clases de Literatura pueden suponer una maravillosa puerta de acceso a la lectura, o pueden hacer odiar los libros para siempre: todo depende de la metodología y el profesorado. En mis tiempos, nos limitábamos a memorizar la vida y milagros del autor y su época, a estudiar el argumento de sus obras, y a tragarnos cuatro datos más sin adentrarnos en la lectura crítica de los textos, sin reflexionar ni conversar sobre ellos, sin opción a debatir sobre nuestras impresiones y emociones durante la lectura… Mucho me temo que en la mayoría de los casos, lamentablemente, la tendencia sigue siendo la misma treinta años después. Y en cuanto a la escritura, bueno, me habéis tocado la fibra sensible con esta pregunta. Creo que la enseñanza de la escritura es una de grandes asignaturas pendientes del sistema educativo español —junto con la enseñanza de idiomas—. Se enseña a los alumnos a analizar oraciones sintácticamente con un alto grado de complejidad y sofisticación, pero nadie se preocupa de que desarrollen capacidades para argumentar ideas, para rebatir opiniones, para sostener puntos de vista, para criticar flexivamente lo que leen u oyen, para cohesionar su pensamiento… Nadie les habla de que los textos deben tener coherencia interna, nadie les enseña a hilar segmentos, a estructurar el discurso, a trabajar con distintos registros… No escriben, no practican, no se les orienta, no se les aporta una corrección constructiva. Y eso es lamentable. En Estados Unidos, con sus glorias y miserias en materia educativa, todo es mucho más aplicado, menos mecánico y memorístico, más práctico y volcado en la realidad de los estudiantes y del mundo. A mi modo de ver, sería muy positivo trasladar a nuestra práctica pedagógica muchas de esas opciones.

—Tu novela ha pugnado en los escaparates de las librerías con las novedades de veteranos y consagrados escritores, y, sobre todo, con tendencias literarias muy marcadas (género negro-nórdico). ¿Por qué crees que ha tenido tanto éxito El tiempo entre costuras si es tan complicada de clasificar?
—Pues quizá por eso precisamente, porque lejos de encasillarse en un género único, aporta un abanico de componentes que resultan atractivos para todo tipo de lectores: nos retrotrae a tiempos pasados que sin embargo nos son cercanos, nos hace viajar a escenarios evocadores, nos hace sentir pasiones humanas que a todos nos tocan de cerca: superación, amor, lealtad, traición, incertidumbre, amistad…

—¿Nos puedes adelantar algo de tu próximo proyecto?
—Mezclará tiempos y geografías, y volverá a integrar las pulsiones que a todos nos atañen: amor, dolor, inquietudes, desengaños, reconstrucción… Tendrá también algo de recuperación de memoria colectiva y de nostalgia por el tiempo que se fue y, paralelamente, integrará cuestiones contemporáneas, vida de todos los días. Y sorpresas, y algo de humor, y acción, y un poquito de intriga. Y muchos, muchos afectos.

—Muchas gracias, María. Ha sido una verdadera delicia charlar contigo.
—Gracias a vosotros, y mucha suerte en la escritura y en la vida.


María Dueñas Vinuesa (Puertollano, Ciudad Real, 1964)

Es doctora en Filología Inglesa y profesora titular de la Universidad de Murcia. Ha impartido docencia en universidades norteamericanas, es autora de trabajos académicos y ha participado en diversos proyectos educativos, culturales y editoriales. Su familia materna vivió en Tetuán durante la etapa del Protectorado Español en Marruecos y, a partir de los recuerdos y evocaciones de aquella época, nació la trama de
El tiempo entre costuras.

http://eltiempoentrecosturas.blogspot.com/

domingo, 14 de noviembre de 2010

Cita en Samarra, de John O´hara

CITA EN SAMARRA
Autor:
O'HARA, JOHN
Editorial: DEBOLSILLO
Año de edición: 2010
Materia Novela
ISBN: 978-84-9908-238-7
Páginas: 312

SINOPSIS
Julian y Caroline son envidiados por todo el mundo en la glamurosa Gibbsville —ciudad ficticia— de los años 30. La música y los dry martinis fluyen generosamente hasta la madrugada en fiestas de etiqueta. El mundo parece un paraíso hasta que Julian decide romper las reglas del decoro tirándole un dry martini en la cara a un prominente nuevo rico. Aquí empieza un largo viaje hacia la autodestrucción.

RESEÑA

Cita en Samarra está ambientada en la Norteamérica de los años treinta, y establece un retrato preciso y terrible de la sociedad media-alta desde una óptica diferente a la que lo hiciera su contemporáneo Scott Fitzgerald en el Gran Gatsby, aunque no tan distinta después de todo: Fitzgerald mostraba el sueño americano encarnado en un hombre construido así mismo a partir de la nada, y O´hara muestra al hombre construido por la sociedad, que se derrumba al descubrir sus pies de barro. El ambiente es parecido: los bailes, las fiestas, el dinero, la frivolidad, el poder… y la ley seca, donde el alcohol es un catalizador del conflicto.

Debo reconocer que la historia me pareció lenta en sus inicios, pero, de alguna manera, me fue atrapando. Creo que eso es, en sí mismo, un grandísimo logro, por todo el tiempo que nos separa, por todas las connotaciones que no tienen sentido hoy día, y sin embargo te hacen “conectar”. En mi opinión, el mayor acierto de O´hara está en sus magníficos diálogos, en la hermosa fluidez de los mismos, comparable quizá a la agilidad de otro contemporáneo como Hemingway, y al realismo quirúrgico con el que están realizados. En Cita en Samarra son los diálogos, precisamente, los conductores de la historia y los que mejor perfilan a los personajes, mucho mejor que la prosa.

En definitiva, una gran novela que asusta si se medita un poco porque nos muestra la delgada línea que separa nuestras vidas del abismo. La importancia de la hipocresía para sostener la sociedad, y la tremenda fuerza que ejercen las reglas de comportamiento, los estereotipos y las cosas que nunca deben decirse a la cara. Romper esas reglas es como abrir la ventana de la habitación en un día de viento mientras construimos un castillo de naipes.

Sergio G.Ros